Infierno en California
El bombero Jerry Amador avanza sigilosamente junto a sus colegas para anotarse cada tanto una victoria efímera contra las llamas que desde hace cuatro días devoran grandes extensiones en la región de San Diego, muy cerca de la frontera con México.
En esta región 124 millas al sur de Los Angeles, destrozada por las llamas desde el domingo, una brigada de 100 hombres intenta desesperadamente contener el avance descontrolado del fuego por un sector montañoso y cubierto de vegetación semi desértica llamado Jamul.
El incendio denominado "Harris Fire", uno de los más poderosos de los 18 focos de llamas que devastan el sur de California, alcanzó la localidad de Jamul, 18 millas al este de San Diego, después de haber recorrido 8.900 hectáreas.
Sólo en este pueblo, 8.000 personas han tenido que abandonar sus casas y engrosar la cifra de casi un millón de evacuados por este siniestro.
"Los vientos nos dan en nuestra espalda, atizan las llamas frente a nosotros y es eso lo que queremos", explicó el martes en la noche a la AFP Amador, un bombero del servicio federal de parques forestales que trabaja en Cleveland, al norte de San Diego.
"El peligro principal es que el viento se venga contra nosotros, haciendo que respiremos mucho humo y seamos presas de las llamas. Esperamos que eso no pase si el tiempo nos favorece", agregó este bombero mientras que el calor que emana de las llamas se sentía muy fuerte, incluso estando lejos de ellas.
La cadena descontrolada de incendios obedeció a una ola de calor desatada el pasado fin de semana donde la temperatura llegó hasta los 104 °F.
La situación se agravó por la sequía en la región y vientos tan fuertes como calientes provenientes del desierto que superaron los 62 mph en algunos lugares. Los vientos causaron los incendios que han calcinado más de 170.000 hectáreas, más de 1.300 casas y provocando pérdidas por daños materiales por encima de los 1.000 millones de dólares sólo en el condado de San Diego.
Fue el "Harris Fire" el responsable de la primera de las tres muertes que ha causado la tormenta de fuegos, luego que un hombre se negara a abandonar su casa pese a las órdenes de los bomberos. Además 40 personas han resultado heridas.
En Jamul, Amador y sus colegas luchan contra el tiempo y también contra la dirección del viento que amenaza con traición, puesto que está dirigiendo las llamas hacia la ruta de la zona, situación que se busca evitar a toda costa porque del otro lado hay otro sector residencial que podrían tener que evacuar.
Centímetro a centímetro, los bomberos intentan ganar terreno. Estas luchas duran casi una hora y las victorias son solo provisionales.
"Lo hicimos, no hemos terminado todavía, pero diríamos que por aquí está bien, ahora nuestra misión está cumplida en este sector", afirmó.
El miércoles, una cortina de humo espeso cubría la zona, donde algunas brasas lograron atravesar la vía y se declaró un nuevo foco de fuego.
Pese al desplazamiento de 8.900 bomberos y grandes recursos técnicos, muchos bomberos dan señas de cansancio ante un combate que no cesa y hasta los desvanece en sus tiempos de reposo sobre los característicos camiones rojos.
Terra/AFP




