Londres
El primer ministro británico, Tony Blair, dijo que "no hay excusa para el abuso o maltrato" de prisioneros en Iraq, antes de que su ministro de Defensa, Geoff Hoon, comparezca esta tarde en el Parlamento para explicar las últimas denuncias.
10/mayo/2004.- "No enviamos a nuestras tropas a Iraq para que cometieran abusos de derechos humanos, sino para que acabaran con ellos", declaró, en una rueda de prensa para presentar la campaña del Partido Laborista para las elecciones europeas.
ReutersBlair pidió que, pese a la polémica suscitada por supuestos casos de tortura durante la ocupación, se valore "el excelente trabajo" de la mayoría de las tropas del Reino Unido desplegadas en Iraq.
Respecto al informe de la Cruz Roja que el Gobierno recibió el pasado febrero, Blair aseguró que las denuncias que contiene "son investigadas o fueron investigadas" y añadió que no se opone a la publicación del documento, solicitada por la oposición.
Según filtró la semana pasada la prensa estadounidense, esa organización denunció a principios de año, en un informe también reservado al Gobierno de Estados Unidos, que los abusos cometidos por el Ejército estaban extendidos y eran "equivalentes a la tortura".
Además, desde el 1 de mayo la prensa del Reino Unido ha publicado casos específicos de maltratos, abusos y vejaciones a prisioneros en Iraq, que implican a tropas del regimiento de la Reina de Lancashire y del Real Regimiento de Fusileros.
En cuanto a este asunto, Blair aseguró que ni él ni sus ministros supieron de estos casos hasta que fueron revelados por la prensa.
El primer ministro condenó hoy que se encapuche a los prisioneros y se les prive de sus sentidos cuando se les interroga, una práctica que, según los soldados que han denunciado torturas a la prensa, es común en el Ejército.
Blair ya pidió disculpas el domingo en París sobre las supuestas torturas infligidas por los soldados británicos, aunque no llegó a admitir que sean ciertas.
Terra/EFE