Fort Hood
Lynndie England, la joven soldado estadounidense que se convirtió en la cara visible de los abusos y las torturas en la prisión iraquí de Abu Ghraib, entonó el "mea culpa" para conseguir una reducción de su condena.
02/may/2005.- La defensa negoció con la acusación un acuerdo que llevó a England, de 22 años, a admitir siete de los nueve cargos que pesaban en su contra. A cambio, sus abogados lograron que se retirasen los dos cargos restantes.
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ReutersCon un escueto "sí señor", la soldado dejó claro que comprendía sus derechos y las consecuencias de su declaración cuando asumió la culpabilidad de dos delitos de conspiración, cuatro de maltrato de prisioneros y uno de negligencia en el cumplimiento del deber.
La acusación retiró un cargo relacionado con la comisión de actos indecentes contra reclusos iraquíes y otro por desobedecer órdenes de sus superiores.
El juez militar que lleva el caso, el coronel James Pohl, deberá pronunciarse ahora sobre si acepta o no su declaración de culpabilidad.
En caso de que lo haga, un jurado integrado por oficiales y soldados alistados decidirá la pena contra England que, gracias al pacto entre la defensa y la acusación, se verá reducida de un máximo posible de 16 años y medio de prisión a un máximo de 11 años.
Terra/EFE