Exposición de Julio Pantoja en Connecticut
¿la fotografía es un documento que se niega a ser borrado de la historia, un elemento vivo en medio de la memoria colectiva¿.
El fotógrafo argentino Julio Pantoja considera que la fotografía es uno de los testimonios más valiosos en contra de la desaparición como arma política, pues aunque muchos puedan ser objeto de la sustracción de sus libertades e, inclusive, convertirse en víctimas como ocurrió en el cono sur en los 70 y 80, ¿la fotografía es un documento que se niega a ser borrado de la historia, un elemento vivo en medio de la memoria colectiva¿.
Niños de TucumánJulio Pantoja /Terra
Fotografía y memoriaJulio Pantoja/Terra
Es por lo anterior que este fotógrafo y reportero se dió a la tarea de captar imágenes de jóvenes que hace 20 y 21 años quedaron en orfandad, después de padecer la desaparición de sus padres, por motivos políticos, en Tucumán, Argentina.
Pantoja adelantó esta tarea de indagación gráfica, entre 1996 y 1999, tiempo que le sirvió para documentar, con los protagonistas reales, esa etapa oscura de la historia de su país. La zona elegida, fue una de las más azotadas por la policía del régimen y la intolerancia militar. Ahí residían muchos de los líderes obreros, reconocidos activistas sindicales y estudiantiles, gentes organizadas en grupos de acción política, algunos de ellos de filiación socialista.
El resultado del trabajo investigativo de Pantoja, al interior de casas ocupadas otro día por los desaparecidos, la búsqueda de los sobrevivientes en buhardillas, jardines, habitaciones, cuartos de estudio, dio como resultado la revelación de una galería de imágenes donde estos jóvenes, hombres y mujeres, miran con tristeza a la cámara, mientras sostienen los retratos de sus padres. La actitud silente, el gesto que interroga a la historia, los distingue. Otro día fueron los niños de la guerra; hoy aparecen como testigos de un tiempo que no quieren recordar.
Por ello, el autor tituló esta exposición itinerante por los Estados Unidos, como ¿Tucumán, the children twenty one years later¿ ( ¿Los niños de Tucumán, 21 años más tarde¿). La muestra estará abierta durante todo el mes de abril en el Charter Oak Cultural Center, de Hartford, Connecticut.
Las fotografías vienen de ser exhibidas en la galería Gulf & Western de la Universidad de Nueva York, y en el campus de la Universidad de Baja California en Tijuana. Paralelamente a la apertura en Hartford y por cumplirse en este 2001 los 25 años del inicio de las desapariciones en el sur del continente, las obra estará colgada también en la Sala Cíclope, de Córdoba, Argentina, donde Pantoja dictará la conferencia ¿El documentalismo en la fotografía contemporánea¿.
En Connecticut, su trabajo acompañó el estreno de la obra de teatro ¿Where are you?¿ (¿¿Dónde estás?¿), de Judy Dworin, una puesta en escena que indaga por los desaparecidos de Chile y Argentina.
El recuerdo de 1976
Decenas de estudiantes, artistas y público en general desfilan por el centro cultural de Hartford, delante de estas imágenes que hablan al mundo del horror de la denominada ¿Operación Cóndor¿, suscrita por los militares del cono sur en los 70 y 80, con el propósito de ¿exterminar el comunismo¿.
Junto a las fotos se aprecian también los trabajos en tela conocidos como ¿arpilleras¿, provenientes de Chile, bordados que sirvieron en dicha época para denunciar abusos contra los derechos humanos. Las arpilleras son tradicionalmente cuadros de costumbres, a manera de cartas que cuentan historias cotidianas o hacen referencia al paisaje, concebidas en un entramado de diversos colores, muy similar a las ¿molas¿ de los Cunas en Panamá, pero en la época de mayor represión militar, sus imágenes derivaron hacia la realidad política.
La historia que documenta la muestra de Julio Pantoja y la exhibición de estas arpilleras, dice que ¿miembros de la iglesia católica se encargaron de sacarlas al exterior, con el fin de comercializarlas y poder apoyar así a los familiares de las víctimas del exterminio¿. Según manifiesta el artista, ¿la época en que se presentó el mayor número de desapariciones en Tucumán, ocurrió entre 1976 y 1983¿. El efecto de dicha violencia se hizo manifiesto, también, a través de numerosos exilios, en situación solo comparable a la que se vive hoy en Colombia ante la violencia guerrillera y paramilitar.
En Tucumán, particularmente, la junta militar en el poder diseñó un plan específico, al que denominó ¿Operación Independencia¿, una maquinaria de muerte que, según los índices, cometió al menos 30.000 crímenes. Una vez restablecida la democracia en Argentina, en 1983, el mundo fijó su atención en el extenso grupo de mujeres que diariamente indagan por los desaparecidos. A ellas se les conoce como ¿Las Madres de la Plaza de Mayo¿.
Los huérfanos debieron continuar sus vidas, pero jamás olvidaron. Ellos son los que aparecen hoy frente al lente de Pantoja, con gesto silencioso y distante, un silencio que a través de la fotografía se convierte en una poderosa denuncia.
Terra/Medardo Arias Satizábal



