FRANCISCO JOSÉ DE GOYA
Las pinturas negras
A la edad de 72 años Goya se trasladó a una casa simple y rectangular de dos pisos en las afueras de Madrid, la Quinta del Sordo, que decoró con algunas de las imágenes más intensas y perturbadoras jamás pintadas.
Saturno devorando...
El coloso
El aquelarreLas llamadas pinturas negras, están realizadas al óleo directamente sobre la superficie de yeso de la pared. En ellas, Goya combina la libertad, o Capricho, y las imágenes fantasmagóricas de sus grabados con el tamaño y el fin decorativo de los cartones para tapices que ya ejecutara al inicio de su carrera.
Goya no dio título a estas obras, y aunque los historiadores del arte a lo largo de los años han aportado sus propios nombres, se ha optado en esta muestra por no identificarlas de tal forma.
Saturno devorando a su hijo
Fresco, 146x83 cm. Museo del Prado, Madrid.
- Saturno, que odiaba a sus hijos, a los que iba devorando según nacían, ha sido desde la Edad Media considerado como el Tiempo destructor. El Saturno de Goya es además de alegoría del tiempo y del origen de los males, es representación del carácter melancólico del hombre que se da cuenta precisamente del paso del tiempo y de lo que irreparablemente va perdiendo, y cuya consecuencia inevitable sobre el hombre es la tristeza que le embarga.
- Así la obra sería la propia representación del estado melancólico de Goya, de su estado físico en la vejez y la enfermedad, con la muerte ya cercana, y consciente de todo lo pasado. Algunos autores han interpretado el cuadro como una clave política, identificando a Saturno con Fernando VII, que con tal de conservar sus privilegios del Antiguo Régimen es capaz de destruir a su propio pueblo.
- En esta obra, Goya representa a Saturno como un salvaje, de cuerpo informe, rostro crispado y ojos desorbitados, que en un acto de enorme violencia devora el cuerpo de su hijo, que se convierte así en un ser mutilado y ensangrentado, renunciando así a los dictados estéticos de su tiempo para mostrarnos una escena dominada por la violencia y que busca expresar del modo más claro posible el sentimiento de horror que provoca.
Óleo sobre lienzo, 116x105 cm. Museo del Prado, Madrid.
- "El coloso" es una de las pinturas más ambiguas y enigmáticas realizadas en los primeros años de la Guerra de la Independencia y que, por ello, más interpretaciones ha generado entre los historiadores.
- La ambigüedad comienza por la figura que domina y da título a la composición; un gigante de velludo rostro, que con los puños cerrados y los brazos en alto, en claro gesto amenazador, permanece semioculto entre las nubes. Sus piernas permanecen ocultas, no sabemos si enterradas o situadas tras una loma.
- En primer término una multitud huye despavorida, a pie, a caballo o en carro, mientras que una manada de toros lo hace en dirección contraria. Sólo un burro blanco cargado con sus alforjas permanece inmóvil ante la desbandada general.
- La interpretación del cuadro ha dado lugar a diversas teorías como la que lo relaciona con La profecía del Pirineo. Esta obra literaria describía cómo un gigante, protector de España, surgía de los Pirineos para enfrentarse victorioso a los ejércitos napoleónicos.
- Sin embargo otros proponen que quizá se trata de una metáfora del heroico pueblo español que se enfrenta a las tropas invasores de Napoleón, como si se tratase de Hércules. O bien como una alegoría de la propia guerra y los desastres que ésta produce sobre el indefenso pueblo.
Óleo sobre lienzo. Museo Lázaro Galdiano, Madrid. 1798.
- Cuando Goya decora al óleo las paredes del comedor de su quinta junto al Manzanares retoma un viejo asunto de su interés, el aquelarre.
- Presenta una escena iniciática, la presentación de una joven neófita traída por su vieja maestra a la reunión de brujas para ser entregada al diablo, personificado en el gran macho cabrío.
- Las pinceladas desgarradas, los colores oscuros, las figuras anónimas y deformadas, comunes a la mayor parte de las Pinturas Negras, contribuyen a la consecución de un efecto de tensión dramática que domina a la masa de brujos extasiados.
- Con todo, la escena ha llegado a nosotros desvirtuada; este cuadro también conocido como El Gran Cabrón sufrió importantes cambios al ser trasladado al lienzo. Fue acortada casi metro y medio, de tal forma que la joven que hoy aparece en el lateral derecho del cuadro ocupaba en realidad el centro de la escena, y sufrió además repintes significativos a causa de su deterioro material, de manera que se variaron buena parte de las caras, incluida la del macho cabrío.
- La ambigüedad de la composición debida a la falta de un sentido narrativo así como de referentes escritos precisos impide aclarar el sentido de la obra: ¿simplemente una escena de brujas, una alegoría de la opresiva situación política de la España de su tiempo, o acaso la manifestación visual de un estado de ánimo?.
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