Secretaria revela en libro y filme los últimos días de Hitler
Un libro y un filme recogen los recuerdos y reflexiones de la octogenaria Gertraud Junge sobre su relación con Adolf Hitler, para quien trabajó como secretaria hasta el suicidio de su antiguo jefe, a quien entonces admiraba ciegamente y ahora rechaza por completo.
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"Hasta la última hora. La secretaria de Hitler cuenta su vida" es el título del libro que, escrito por la periodista austríaca Melissa Müller, saldrá esta semana a la venta.
Adolfo HitlerPor otro lado, una nueva película -"Im toten Winkel" (En el ángulo muerto)- presentará en vivo el testimonio de Junge: 90 minutos de monólogo filmados por el cineasta austríaco Othmar Schmiederer y el artista André Heller, que serán presentados este mes en el Festival de Cine de Berlín.
En su casa junto a lago Gardasee, cerca de Múnich, en Alemania, Junge recuerda al Hitler que fue su jefe durante los últimos años del régimen nazi, desde el otoño de 1942 hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).
No lo buscó, sino que una serie de casualidades de la vida llevó a la joven Junge, movida por la curiosidad, la rebeldía y el deseo de aventura, a compartir todos los días, como la cuarta y la más joven de sus secretarias, los últimos dos años del dictador alemán y ver su faceta "privada".
Hoy, reconoce que tenía la opción de "decir que no" y se arrepiente de no haberlo hecho y muestra que le cuesta perdonarse a sí misma la ingenuidad e ignorancia con la que admiró ciegamente a su jefe, de quien después se distanció totalmente, al igual que de la ideología nacionalsocialista.
"Yo le conocía de las películas y de sus comparecencias en público... es decir, esa expresión marcial con el brazo en alto", cuenta Junge al recordar la imagen que tenía de Hitler antes de comenzar a trabajar para él.
Pero, para su sorpresa, "un señor mayor tranquilo se acercó a nosotras sonriente, le estrechó la mano a cada una y con su famosa mirada en nuestros ojos nos preguntó cómo nos llamábamos y nos saludó con una cordialidad paternal".
"Yo no tenía ninguna razón para decir: no, no quiero quedarme con usted. Tengo que decir sinceramente que me gustaba", confiesa a la hora de describir su primer encuentro con el dictador nazi.
Así es como la joven secretaria, entonces de 22 años, se convirtió en una testigo del Hitler que ya había comenzado a desplomarse política y personalmente, después de la derrota de Stalingrado, cuando ya apenas aparecía en público.
Los últimos días se encierra con él y otros fieles seguidores en el búnker de la Cancillería en Berlín, donde el 22 de abril de 1945 Hitler dice: "Todo está perdido, tenéis que abandonar Berlín inmediatamente" y "yo me voy a matar".
"Nosotros nos quedamos allí de pie, completamente perturbados, pero luego Eva Braun fue hacia él, le cogió ambas manos y le dijo 'sabes que yo me quedo contigo, yo no me voy', y él....la besó en la boca, algo nadie antes había visto."
"Hitler había perdido todas las esperanzas y se encerró en sí mismo. Se quedaba sentado en el corredor con uno de sus perros, mirando al vacío", rememora la antigua secretaria aquellos momentos de angustia y la expresión "de piedra", "como la máscara de un muerto" que tenía esos días su "Führer".
"Fue una época horrible. Todos funcionábamos como autómatas", señala Junge en el libro y comenta que después Hitler envenenó a su perro, para comprobar la eficacia del cianuro que llevaba consigo, aunque al final optó por pegarse un tiro.
"¿Sabe qué? Yo odié a Hitler porque nos abandonó de esa manera, fue un odio personal porque se largó tan llanamente y nos dejó a nosotros en esa ratonera. Las demás personas, las que todavía había por allí, parecían de pronto como marionetas desinfladas, que el titiritero dejó caer. No teníamos vida propia. Todos teníamos el veneno en el bolsillo, y aparte de eso absolutamente nada más", añade.
"Fue un criminal, sólo que yo no me dí cuenta", reconoce Junge después de explicar que nunca tuvo la sensación de que Hitler "persiguiera objetivos criminales de forma consciente. Para él eran ideales, grandes metas, y para alcanzarlas caminó sobre cadáveres".
Terra/EFE



