Libro revela existencia de parientes negros de Picasso en Cuba
El pintor español Pablo Ruiz Picasso, que revolucionó la pintura del siglo XX con sus etapas rosa y azul, tiene unos parientes negros en Cuba.
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Un libro de próxima aparición intenta reconstruir la presencia en la isla del abuelo del pintor, Francisco Picasso Guardeño, desde su llegada en 1865 hasta su muerte en 1888.
Pablo PicassoEl volumen, con el título provisional "La historia oculta de los Picassos negros", ya está en manos de una editorial española, dijeron a EFE sus autores, Ramón Picasso Alfonso, bisnieto de Francisco, y el periodista Jorge Garrido Alvarez.
Ramón Picasso lleva el hilo conductor del relato, en el que trabajaron durante dos años recopilando minuciosamente documentos, actas, declaraciones, certificados de defunciones, de nacimientos, entierros y fotos, en instituciones públicas cubanas, así como testimonios familiares.
"Nuestra preocupación es por la reivindicación de nuestro apellido. Ni esperamos ni nos interesa (conseguir) nada material" con esta investigación del árbol genealógico, declaró a EFE Ramón Picasso, quien ha compaginado esta labor con su responsabilidad al frente de los servicios radiológicos en el hospital pediátrico habanero "William Soler".
Ramón recuerda que el autor del "Guernica" se interesó por encontrar los restos de su abuelo después de que en los años cuarenta, el pintor cubano Wilfredo Lam le dijera que en su pueblo natal, Sagua la Grande, vivía una familia con el mismo apellido que el suyo.
Hoy se sabe que el abuelo del artista español descansa en una tumba del cementerio de Reina, en la ciudad suroriental de Cienfuegos, y que sus descendientes en Cuba llegaron a ser más de 40, y que actualmente son menos de una treintena, todos negros o mulatos.
El libro, definido por sus autores como una mezcla de géneros, entre los que se encuentran la biografía, la novela, el reportaje literario, el testimonio, el periodismo y el ensayo, está actualmente en poder de varias editoriales españolas.
Picasso, de 59 años, y su colega Garrido, son representados por la agencia literaria "Anna Pontas", de Barcelona, y dijeron que tienen ofertas de editoriales de México y Alemania, interesadas en el libro, pero "deseamos que sea publicado primero en España".
Pese al mutismo familiar que ha rodeado la historia de Francisco Picasso Guardeño, sus nietos, Delia y Luis Picasso, de 89 y 84 años de edad, accedieron a mostrar cartas, fotos y otros documentos que han permanecido en su poder celosamente guardados.
Ellos afirman en su libro que Picasso Guardeño tuvo catorce hijos, seis de ellos en Málaga (España), con su esposa Inés María Robles.
Otros ocho retoños, fruto de sus amores con una bella negra cubana llamada Cristina Serra, residente en la ciudad de Sagua la Grande, en el centro de la isla, integraron la familia negra de Picasso, hasta hace unos años desconocida.
Las pesquisas sobre la vida del abuelo del famoso pintor les hicieron llegar a la conclusión de que vivió en Cuba hasta el final de sus días, el 23 de mayo de 1888.
Picasso Guardeño emigró a la isla caribeña para trabajar como inspector de aduanas, según comprobaron al encontrar su firma en los registros aduaneros de buques en los puertos de La Habana, Cárdenas y Cienfuegos.
Pero Francisco Picasso fue acusado por las autoridades españolas de robar 91 hojas de adeudo -considerados documentos de estado con valor monetario- que se utilizaban para reportar la carga y descarga de mercancías, y huyó, por lo que fue dictada contra él una orden de busca y captura.
Sin embargo, nunca lo apresaron y tampoco fue procesado judicialmente, e incluso según el resultado de las indagaciones para el libro, Francisco Picasso trabajó en distintos puertos cubanos en los que se han encontrado actas con su firma.
Enigmas y misterios envuelven la historia de Francisco, quien según todos los datos recopilados parece que murió de manera violenta, y no a causa de una anemia perniciosa como reza en la orden de entierro firmada por el párroco de Cienfuegos, en la que aparece una esposa, la canaria María Rodríguez.
El libro también descubre la existencia en Cuba de una rama blanca de la familia Picasso, descendientes de Antonio, tío de Francisco, quien había emigrado a la isla caribeña a finales del siglo XVIII, así como de una familia con los mismos apellidos del pintor y una callejuela en Sagua La Grande que se llama Picasso.
Terra/EFE



