Literatura premiada
Durante la comparecencia ante los periodistas en el previo a la concesión del premio, Lara no movió un músculo mientras Marsé despotricaba contra la calidad baja, "y en ocasiones subterránea", de algunas de las novelas finalistas.
AngelesAP
Otra miembro del jurado, Rosa Regás, directora de la Biblioteca Nacional y también premio Planeta en 2001 por su novela "La canción de Dorotea", corroboró las declaraciones del aguerrido Marsé, aunque fue más diplomática en sus apreciaciones al señalar que "éste no ha sido un año de gran calidad literaria entre las obras finalistas".
Una tercera miembro del jurado, la uruguaya Carmen Posadas, también premio Planeta en 1998 con "Pequeñas infamias", se apuntó a "la opinión general" del bajo nivel de las obras.
Tras la tempestuosa rueda de prensa, numerosos críticos e informadores presentes en la ceremonia del fallo, se preguntaron cómo sería la calidad de las 407 obras que no pasaron la criba, si tenemos en cuenta que la calidad de algunas de las diez finalistas era "incluso subterránea".
Javier Marías, uno de los escritores más vendidos dentro y fuera de España, comentó hoy en Madrid lo ocurrido en el Planeta y afirmó que este tipo de galardones "casi nunca son claros", por lo que, añadió, "no acabo de entender que algunos escritores participen en este tipo de historias".
"En estos premios, la turbiedad en sus mecanismos y métodos se da por descontada", por lo que "lo más sensato es no participar", dijo Marías en la presentación de dos nuevos libros suyos.
El pasado 4 de octubre, la Corte Suprema de Justicia de Argentina ratificó una condena al escritor Ricardo Piglia y a la editorial Planeta por la manipulación del fallo del premio en 1997.
El tribunal condenó al escritor y a la editorial a pagar una indemnización de 3.400 dólares a uno de los concursantes, Gustavo Nielsen, por manipulación del certamen.
Según la sentencia, Piglia firmó en 1994 un contrato con Espasa Calpe 'filial de Planeta- por 50.000 dólares, para "el aprovechamiento económico futuro de los derechos emergentes de diversas obras".
La editorial pagó a Piglia en 1995 otros 50.000 dólares, pero, como no obtuvo el beneficio previsto, "se vislumbró la posibilidad cierta de una razonable recomposición patrimonial mediante la adjudicación del premio Planeta correspondiente al año 1997".
Para los magistrados argentinos, el jurado no leyó las 264 obras presentadas al premio -¿se habrán leído realmente las 417 novelas los miembros del jurado de la convocatoria española?-, ya que hubieran sido necesarias 132 semanas (2 años y medio) para ello.
Los jueces consideraron además que la obra presentada por Piglia en un principio para concursar no fue la que resultó finalmente ganadora, "Plata quemada", llevada al cine en 2000 por Marcelo Piñeyro.
A juicio de los magistrados, el autor presentó al certamen la novela "Por amor al arte", bajo el pseudónimo de Roberto Luminari.
Nielsen afirmó por su parte que Planeta buscó que "Plata quemada" resultara ganadora del concurso para darle publicidad a Piglia, quien ya estaba vinculado con la editorial y que al ser declarado vencedor ganó 40.000 pesos, por entonces igual cantidad en dólares.
Antes de apelar ante el alto tribunal, Planeta había indicado que el galardón fue otorgado "con justicia" y consideró "arbitrario" el fallo de la Cámara Civil de Buenos Aires.
EFE


