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Probamos la Chrysler Pacífica Touring FWD del 2005
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A principios de este año, preparando nuestro completo análisis de las mejores SUV del mercado norteamericano, (ver: Tu SUV favorita), fue mi intención incluir la recientemente lanzada Chrysler Pacífica en él.
Pero no todos estaban de acuerdo, es más, para algunos este vehículo no entra en esa categoría. Finalmente no fue incluida. Es que la Pacífica requiere un análisis individual y más detallado. Y le ha llegado su turno. El nuestro.
Esta anécdota demuestra la originalidad, particularmente en el diseño, de un modelo que busca su propia definición, escapándole a las etiquetas. Una tendencia que ha marcado la historia de Chrysler desde las diferentes marcas del grupo, como sucedió primero con Jeep y luego con la Caravan, inaugurando nuevas categorías. El actual PT Crusier es otra muestra. Y la tendencia se ha acentuado en este presente, más aún con la fusión Daimler-Chrysler, que ha dado a luz, entre otros, al Crossfire.
Chrysler lo llama un "vehículo deportivo de turismo". Pero en realidad, dejando de lado el lenguaje del marketing, es una cruza entre minivan y station-wagon, con elementos de vehículo utilitario y confort de alta gama.
Este es el futuro del que hablaba Chrysler. Como ha sido siempre la mentalidad de esta empresa, pensando en las familias y a sus preferencias a la hora de conducir. Sin temor a ser diferente, pero no solo para diferenciarse, sino para dar nuevas respuestas, gustar y conquistar a un nuevo público, ávido de novedades sin renunciar a lo bueno ya conocido.
En nuestra prueba del modelo Touring con tracción delantera y equipamiento completo, incluyendo cuero, navegador y DVD, todas las incógnitas iniciales se esfuman totalmente al tomar la posición de mando. La Pacifica es sumamente fácil de manejar. No es un utilitario, ni una camioneta, ni tampoco una minivan. Es diferente, pero aún así, es perfectamente capaz de cumplir su misión, la de transportar a las familias por todo Estados Unidos con seguridad, en una ambiente agradable para todos.
La diferencia más notoria en este vehículo se revela en su interior, una combinación de elementos conocidos resueltos en forma moderna, armoniosa y agradable. Chrysler ha pensado en la manera de llamar la atención de las familias de clase media y media alta, algo bastante difícil de lograr.
Todo el panel de control envuelve al conductor y los comandos están al alcance de la mano como en un automóvil. Incluso en la puerta, con una resolución práctica y llamativa, se encuentran hasta los controles eléctricos de ajuste del asiento, con sistema de calefacción incluido. La visibilidad no tiene obstáculos y la acústica es sólida, lo que se manifiesta por el silencio que impera al cerrar la puerta.
Los asientos son cómodos y fuertes. Está pensado para viajes largos. El asiento del conductor tiene un regulador eléctrico de 10 vías y las dos primeras filas de asientos están calefaccionadas. Solo que para alguien de mi altura, 6¿4¿, el asiento debería poder desplazarse más hacia atrás, sin molestar a la segunda fila de asientos, que goza de buen espacio para las piernas. Los pedales son regulables, y pueden recordar su configuración. Los asientos de las primeras dos filas están forrados en cuero y los apoyabrazos bajan suavemente brindando un cómodo descanso.
Terra / Sergio Tacchella
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