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Pese a la violencia del accidente, el piloto polaco Robert Kubica (BMW Sauber) sólo sufrió un fuerte golpe en un tobillo gracias, sobre todo, a la rigidez y dureza del habitáculo en el que se acomoda el piloto. Se trata de una célula de supervivencia fabricada en fibra de carbono y es prácticamente indestructible.
El auto del único polaco que ha llegado a la Fórmula 1 quedó prácticamente desintegrado, a excepción del habitáculo, cuyas doce capas alternas de fibra de carbono y aluminio protegieron la integridad del piloto.
Además, el piloto está sujeto al asiento con un arnés de seis puntos de anclaje de impide que el piloto se desplace. Y sobre él está puesto un arco de seguridad que protege su cabeza en el caso, como sucedió en Canadá, que el auto acabe boca abajo.
Otro de los aspectos a los que el piloto de Cracovia estará eternamente agradecido es el HANS (head and neck support/sujeción de cabeza y cuello), un dispositivo que impide violentas sacudidas en la cabeza que puedan afectar a las vértebras cervicales.
El circuito Gilles Vileneuve de Montreal ha tenido otros accidentes de gravedad, aunque sólo uno acabó con la vida del piloto. Fue el 13 de junio de 1982. El italiano Riccardo Paletti, al volante de un Osella, se mató al chocar a 180 kms/h contra la parte trasera del Ferrari del francés Didier Pironi en la misma salida del gran premio.
EFE







