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La nueva versión del Mazda3, reedita del siempre vigente compacto de Mazda un renovado espíritu juvenil
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El otro día estaba en la gasolinera llenado el tanque del Mazda3 S de cinco puertas que tuve para probar, cuando se me acerca un joven: ¿¿Te puedo hacer una pregunta?¿. Lo miré y no pareció del tipo que me iba a pedir 10 dólares para el combustible de su carro, por lo cual lo deje seguir. ¿Estoy planeando comprar un nuevo auto¿, me cuenta ¿¿Qué tal éste Mazda3?¿. Sin querer desbalancearme le contesté: Es un buen auto.
Pues bien, mi respuesta fue demasiado condensada para este fanático de los autos. ¿¡¿Buen carro?!, me desafió. Está bárbaro. La nueva línea es muy atractiva. El exterior más deportivo, y el interior, súper. Mira esas butacas, son las que quisiera en mi auto¿.
Ante su entusiasmo, lo invité a ocupar el puesto de conducción y lo deje seguir. Una rápida vista a éste modelo desde el exterior, que formalmente se clasifica entre los compactos, evidencia un largo (4.42 mts) que le otorga una vista propia de un segmento mayor.
La carrocería de dos volúmenes, de nuestro modelo de pruebas, realza el diseño agresivo desde el frontal con la característica parrilla de cinco puntas de Mazda, faros con triple óptica, y las varias luces posteriores encapsuladas en un todo transparente. El conjunto resulta atractivo.
El cuadro de mandos se muestra recién al momento de encender el motor, con un juego de prueba que sorprende gratamente a mi circunstancial piloto de pruebas. Está formado por tres esferas, con fondo negro y dígitos rojos, que toma solo la semicircunferencia para la lectura, y protegidas de la luz solar por unos parasoles tubulares. ¿¡Qué aspecto tan racing!¿ ¿ exclama.
El equipo de sonido con seis bocinas integrado en la consola central tiene una respuesta muy buena aún cuando mi compañero de pruebas casi me deja sordo al poner su música favorita. Los mandos de la radio estén situados en la parte izquierda del volante, lo cual permite accionarlos si la mano derecha está en la palanca de cambio.
El diseño interior es deportivo y atrevido. Las cómodas plazas delanteras, con tapizado a dos colores, sujetan bien el cuerpo y reduce la fatiga. El volante es regulable en altura y profundidad y el asiento del conductor se regula en altura y apoyo lumbar.
En ciudad la suavidad del motor Mazda de 2.3 litros , 4 cilindros en L y 16 válvulas en baja ahorran bastantes pisadas al pedal del embrague y hacen más fácil la conducción. Cuando mi amigo los subió de vueltas, el sonido a turbina de su motor lo hizo sonreír de oreja a oreja, disfrutando de un manejo más deportivo, con una salida muy amplia desde la 3ª hasta el corte de las 7.500 rpm,
En carretera abierta con una conducción tranquila podemos engranar la 5ª y olvidarnos, haciendo innecesarias montones de reducciones. Es lo que le recomendé a mi circunstancial piloto luego de pasar junto a un auto de la policía.
La dirección asistida de endurecimiento progresivo es muy rápida, precisa y con muy buen tacto. Colaboran en un mejor andar sus enormes ruedas, tratándose de un compacto, de 205/50 R 17, la gran longitud entre ejes (2.64 metros) y un equilibrado conjunto suspensión-amortiguación que elimina los cabeceos sujetando muy bien la parte posterior al asfalto.
Mi ¿fanático¿ se bajó satisfecho y agradecido. Yo recuperé las llaves, el puesto de conducción. Y me prometí no hablar mucho y no prestarlo más. No es fácil que te lo devuelvan. Pero al menos tengo mi artículo listo, el Mazda3 probado por un potencial usuario y seguro comprador.