Lo mejor de la película, sin duda, es la mezcla de dos estilos de dirección, Spielberg es uno de los directores más cálidos y más humanos, y, Kubrick que siempre destacó por su frialdad y frivolidad. Por consecuencia, el filme se debate entre la inocencia del primero y la frialdad del segundo.
David es totalmente spielberiano, con el típico diálogo de un niño norteamericano de su edad. Además, el personaje interpretado por Osment está lleno de bondad, es más humano que los propios humanos, y es un meca muy sensible pues hasta llora, aunque no come. El único propósito del niño-juguete es ofrecer afecto. Su obsesión o su sueño es conseguir el amor de su madre, sobre todo tras ser abandonado. La historia de un niño abandonado que busca el retorno al cálido hogar es un tema que en múltiples ocasiones ya ha tocado Spielberg (Poltergeist, Back to the Future, The Goonies, Empire of the Sun, Hook y Saving Private Ryan) .
En cambio Gigoló Joe es el típico robot amoral y frívolo del futuro, robot que inspiró a Kubrick a hacer muchas de sus películas, es un meca fabricado para dar placer, es el anti-spielberg, y seguramente Kubrick hubiese hecho un Joe mucho más agresivo y retorcido, si hubiese dirigido la película. Al igual que Osment, Jude Law que ya destacó en The Talented Mr. Ripley, hace una interpretación memorable de robot programado, y con sus maniobras de cabeza y sus diálogos seductivos le da el toque cómico a la película.
Obviamente en este filme hay constantes referencias de grandes películas de ambos directores. Como en 2001: A Space Odyssey, A.I. sugiere que los humanos artificiales son mejores que los reales. Haley Joel Osment recuerda en muchas ocasiones al niño de Close Encounters of the Third Kind. Todas las escenas de persecución en el bosque, con la luna en el horizonte, son escenas calcadas de E.T.. Y los automóviles futuristas yendo a toda velocidad por los bosques recuerdan a A Clockwork Orange.
Y cómo no, no podía faltar Manhattan, que es un tótem en muchas películas de ciencia-ficción, como en Blade Runner, de Riddley Scott o en The Fifth Element, de Luc Besson. En esta ocasión, Manhattan es una ciudad anegada por las aguas, además de ser el fin del mundo.
Pero, sobre todo, A.I. es una versión moderna del cuento de Pinocho, donde en vez de tener un muñeco de madera, lo que tenemos es un muñeco mucho más evolucionado físicamente, gracias a su creador, el profesor Hobby (Geppeto en Pinocchio). Y por supuesto, en esta historia de un Pinocho futurista no podía faltar su propio Pepito Grillo, recreado en un verdadero robot, el osito de peluche Teddy.

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