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MUCHAS ESTRELLAS Y POCAS LUCES
Por Nina Hofman
Estamos ante lo que se supone que es la comedia del verano. Dejémoslo en eso. America´s Sweethearts es una comedia como tantas otras que con sus gadgets hilarantes hará reír a algunos y recordar a otros.
Merece el precio de la película sólo para ver a Julia Roberts (Kiki Harrison) con cinco tallas más. Sí, aunque sólo sea a base de maquillaje. Julia Roberts no se lo tomó tan a pecho como Renée Zellweger en Bridget Jones Diary (que aumentó unas 30 libras para estar a la altura del personaje de talla 14) o Robert De Niro que engordó cerca de 50 libras para encarnar al boxeador Jake La Motta en Raging Bull. Al principio cuesta ver a esta actriz, ganadora del último Oscar a la Mejor Actriz por su actuación en Erin Brockovich, en un personaje secundario con aire sumiso y avasallada continuamente por su hermana, Gwen Harrison (Catherine Zeta-Jones).
Fue decisión de Julia Roberts hacer de Kiki y dejar el papel de estrella para Catherine Zeta-Jones y así no repetir un personaje que ya había hecho en Notting Hill junto a Hugh Grant. Una vez tomadas las riendas por parte de su personaje Kiki, a Julia Roberts se le abre la gama de interpretación, ofreciéndonos una actuación a lo Roberts: carácter, grandes sonrisas y mirada sincera, aunque hay que admitir, un tanto demacrada.
Catherine Zeta-Jones hace un trabajo estupendo, uno de los más convincentes por parte de esta actriz. Realmente se explaya en su personaje, incluso se puede apreciar hasta cierta diversión por parte de la actriz. ¿Será Catherine Zeta-Jones así de megalómana y narcisista en su vida real? Habrá que esperar a las memorias o al divorcio por parte de su marido Michael Douglas para saber si es así.
De sobra es conocido que John Cusack es un buen comediante (High Fidelity, Being John Malkovich, Pushing Tin, por citar algunos), y una vez más, no nos defrauda interpretando al marido de Catherine. Además Billy Cristal, otro gran comediante, junto a John Cusack consiguen un dinamismo auténtico entre comediantes que en ningún momento se solapa. Hay que decirlo, ambos exudan energía cómica. Y el regreso de Christopher Walken está genial, aunque su aparición, hay que decirlo, es demasiado corta (tal vez se deba a que tiene una gran presencia en pantalla lo que minimizaría la actuación de las demás estrellas).
Sin embargo, con una cartelera de actores de esa altura, quien realmente se vuelve disonante es el actor Hank Azaria (Hector) que nacido en Nueva York hace de español con un acento imposible de tragar. Lo siento, pero con tantos actores españoles y latinos en busca de trabajo que escojan a un americano... sigo sin entenderlo. Además, me pasé toda la película queriendo ver a Antonio Banderas. Entonces sí que se habría cerrado un círculo de energía cósmica que maquillaría un argumento débil y una puesta en escena pobre.
La música es muy acertada. Muchas escenas son aderezadas al son de una balada o ritmo esotérico dándole ese toque histriónico como Shuddha Sarang para el retiro espiritual de John Cusack o Witchy Woman para algunos primeros planos de Catherine Zeta-Jones o Some Hearts muy romántico para convencer a los admiradores de un amor que ya no existe entre John Cusack y Catherine Zeta-Jones.
Lo mejor de America´s Sweethearts es que se adentra en un mundo muy real creado por la industria hollywoodense, os lo confirmo como periodista.
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