Entrevista con Anthony Hopkins

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El nombre de Anthony Hopkins está irremediablemente unido al de un ser oscuro, de ojos ensangrentados y henchido de amor por una mujer a la que no sabe si amar, comer, adorar o mutilar: Hannibal Lecter: el caníbal más aberrante de la historia del cine. Hopkins encarna de nuevo al protagonista de aquella película que perturbó nuestros sueños: The Silence of the Lambs (El silencio de los corderos) en una cinta que dirige Ridley Scott, Hannibal, basada en la novela de Thomas Harris.

Con Anthony Hopkins hemos tenido la oportunidad de charlar y él mismo nos ha esclarecido algunas de esas dudas metódicas que nos surgen cuando analizamos la personalidad del doctor Lecter: "Hannibal es el símbolo de la huida de la mediocridad, del pensamiento puritano y homogéneo que surge cuando una sociedad se sumerge en una cierta certeza matemática. Siempre es mejor sacar fuera lo que llevamos dentro, y Hannibal lo saca sin prejuicios".

Pero Hannibal no es una secuela de The Silence of the Lambs (El silencio de los corderos), sino una segunda parte donde la figura del caníbal está más explotada. "Si hubiera una tercera parte, me gustaría ahondar más en esa relación que tiene Hannibal Lecter con la agente del FBI Clarice Starling. Por ella siente amor, adoración. Esa fuerza que ella lleva dentro es lo que hace que Hannibal la ame más allá del amor terrenal. Cuando en una escena de la película Hannibal le dice a Starling si ella podría huir con él, ella le responde: ni en un millón de años. Hannibal replica entonces: esa es mi chica. Es la contestación que él esperaba, y por eso la ama".

El mito del caníbal genera más morbo hoy que cualquier otra psicopatía, pese a lo cual, a Hopkins no le molesta que su nombre sea asociado al de Hannibal: "entiendo sus principios, pero yo no soy él, sólo interpreto ese personaje. Además, ser Hannibal en la ficción ha supuesto un giro en mi carrera y diez años después de The Silence of the Lambs, me ha encantado estrechar su mano de nuevo".

Un par de semanas antes de comenzar el rodaje, Hopkins alquiló en un videoclub la película que le dio la aprobación de la Academia de Hollywood, la aprobación de la crítica y lo que es más importante, la aprobación de la taquilla. Hoy en día, asegura que el dinero ya no le importa: "tengo un buen agente", y sonríe.

Los papeles de Hopkins en la pantalla han pasado desde el Doctor Van Helsing en el Dracula de Coppola hasta Don Pedro de Valdivia en The Mask of Zorro (La máscara del zorro) donde compartió cartel con Antonio Banderas. Y después de más de cuarenta años de fulgurante carrera se jacta de no haber hecho nunca una comedia. "Supongo que es parte de mi carácter. Disfruto de mi propia compañía y no aguanto a nadie a mi lado más de una hora o dos. Soy un hombre solitario y siempre me he identificado con personajes como el Yago de Richard III, el Humphrey Bogart de Casablanca, el fantasma de la ópera, Quasimodo, personajes oscuros cuya tenebrosidad no reside sólo en cuerpos deformes, sino más bien en mentes extravagantes. Yo nunca me quedo con la chica, a diferencia de actores como Leonardo Di Caprio" y ríe de nuevo.

Nosotros sí hemos disfrutado. Con su presencia beatífica, con ese "savoir faire" que sólo las grandes personalidades son capaces de transmitir.

Terra / Atala Martín



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