Anthony Hopkins (Hannibal Lecter)

Un rostro con mil caras. Asesino sibarita, mayordomo introvertido, escritor atormentado por la muerte de su esposa... y también Nixon. Anthony Hopkins (que recibió un Oscar al mejor actor por su actuación en The Silence of the Lambs ) es uno de los actores con más carisma en la historia del cine. Elegante y versátil, Hopkins ha luchado hasta la desesperación por ser un actor famoso y reconocido. Todo termina por llegar.

Anthony Hopkins nació en el mismo pueblo galés que Richard Burton, en Margam, en 1937. En 1964 debutó en el teatro, cuatro años más tarde hizo lo propio en el cine con The Lion in Winter y en 1969 probó con la televisión. Muy pronto destacó como un intérprete tremendamente intuitivo y carismático. Sus primeros pasos en las tablas iban acompañados por el prestigio, no en vano participaba en las obras de una de las compañías teatrales más distinguidas de Inglaterra: la National Old Vic, en la que coincidió con Laurence Olivier. Pero le sabía a poco. Después de participar en el Hamlet que dirigió Tony Richardson y en El Joven Winston, decidió apostar el todo por el todo e irse a Los Angeles en 1973. Y ahí comenzó a derrapar.

Su primera película junto a Goldie Hawn, The Girl from Petrovka, no fue la mejor forma de empezar (según afirma es su peor filme). Luego vinieron Juggernaut, A Bridge Too Far, Audrey Rose, ofertas tan poco brillantes que le obligaron a volcar sus ojos hacia la televisión. Pero él sabía que había bajado el listón. Su desmedida afición por la bebida hizo el resto: se sentía un fracaso y tentaba continuamente a la muerte.

Cuando Jonathan Demme le llamó para participar en The Silence of the Lambs (1991) pensaba en el actor que había visto en todo su esplendor en The Elephant Man (1980). Hopkins hizo una de las interpretaciones más impactantes de la historia del cine que el propio actor no acierta a explicarse. Por lo pronto, Lecter le puso en bandeja de plata el Oscar, y supo escaparse de las etiquetas con una carrera trepidante para mantenerse en la cima.

Howards End (1992) significó un punto y seguido en su nueva etapa. Con este filme victoriano podía alejarse lo suficiente de la naturaleza insana del thriller de Demme y ofrecer su origen británico. Siguiendo con la buena racha, fue el apasionado profesor Van Helsing a la caza de un vampiro en la nueva versión de Drácula que dirigió Coppola.

El 1993 fue otro año afortunado. James Ivory le ofreció otro duelo interpretativo en The Remains of the Day, en la que era un mayordomo ordenado y escrupuloso que renunciaba a sus emociones. Otro viejo amigo, Richard Attenborough, pensó en él para contar la inmensa felicidad y dolor que vivió el escritor C.S. Lewis al enamorarse de Joy Gresham en Shadowlands.

Después de estos dos exigentes trabajos, se acomodó un poco buscando actuaciones más relajadas, como The Road to Wellville o Legends of the Fall. En 1995 se atrevió a interpretar a Nixon bajo las órdenes de Oliver Stone. Al año siguiente se puso otra vez en manos de James Ivory en Surviving Picasso.

1998, fue el año que dio réplica a Antonio Banderas en The Mask of Zorro, y de nuevo a Brad Pitt en Meet Joe Black. En 1999, Hopkins se atrevió con la adaptación de una obra de Shakespeare, Titus. Este año ha intervenido en Mission: Impossible II, además de ser el narrador en How the Grinch Stole Christmas.

Anthony Hopkins interpreta de nuevo a Hannibal Lecter, esta vez junto a Julianne Moore y Gary Oldman y bajo las órdenes de Ridley Scott (Gladiator). Además también intervendrá en Hearts in Atlantis y en The Devil and Daniel Webster.



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