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El actor Roddy McDowall en la sesión de maquillaje con Maurice Evans durante el rodaje de Planet of the Apes, en agosto de 1967.
(AP Photo)
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Dando forma a los simios
Por Peter S. García, Redactor de Terra.com
Hace aproximadamente 33 años nació la primera de las "telenovelas
espaciales". El filme de 1968, Planet of the Apes, abrió
el camino para un género de película que hasta ese momento nunca
antes se había visto en Hollywood. Aunque esta producción cinematográfica
tuvo la suerte de contar con grandes figuras del cine como Charlton
Heston, Roddy MacDowall, Kim Hunter y Maurice Evans, fueron en realidad
los impresionantes efectos especiales los que ayudaron a dar vida
al relato de Pierre Boulle.
Pero recrear a estos hombres-simios era una cosa, lograr que el
público se tomara en serio el maquillaje era otra totalmente diferente.
Esta tarea cayó en manos de John Chambers, diseñador de efectos
de maquillaje. Aunque sus creaciones pasaron la prueba crucial frente
al lente de la cámara, no lograron convencer al veterano Edward
G. Robinson. Recurriendo el deterioro de su salud como excusa, el
actor decidió abandonar la filmación porque sintió que el maquillaje
era físicamente insoportable. En breve, Evans fue invitado a unirse
al equipo de Planet of the Apes, en el cual encarnaría el papel
que Robinson había dejado vancante, el de Dr. Zaius (el orangután
científico).
El vestuario completo de simio consistía en una prótesis facial que, aunque diseñada para lucir como el rostro de un primate, tenía un escalofriante parecido con las facciones humanas. Creadas a partir de una simple trama de espuma de poliéster, látex, cabello y adhesivo, estas prótesis permitían a los actores comunicar una amplia gama de expresiones faciales con naturalidad. En un extracto de la autobiografía de Heston, titulada In the Arena (En el circo romano), Macdowall explicaba, "todo lo que tienes que hacer es exagerar las expresiones de tu rostro, y las máscaras lo mostrarán sutilmente".
Pero soportar la tensión y las limitaciones físicas de estos disfraces no era tan sencillo. Durante la filmación, en medio de las pausas (en el almuerzo o en períodos similares de descanso del elenco), el set se convertía en un amontonamiento de actores con rostros de simios que se relajaban fumando cigarrillos con boquilla y bebiendo licuados de leche con pajitas para proteger el delicado maquillaje. A menudo, para descansar entre escena y escena, el equipo también tenía que sentarse en un camión refrigerado para mantener el maquillaje y a ellos mismos frescos.
Como llevaba unas cuatro horas y media aplicar el maquillaje y las prótesis, MacDowall y Hunter (que encarnaba a la Dra. Zira) debían presentarse en el estudio horas antes que Heston y Linda Harrison (Nova). De acuerdo con la autobiografía de Heston, cuando el rodaje había concluído, pasaron meses antes de que el actor finalmente pudiera ver cómo lucía el rostro de Hunter sin el abultado maquillaje.
Los actores y actrices que encarnaban personajes sin diálogo utilizaban máscaras más sencillas, en vez de las prótesis articuladas y moldeadas. De forma similar, los extras llevaban un vestuario mucho menos detallado y costoso que el de los protagonistas, pero cuando la cámara los filmaba desde lejos, lucían casi idénticos a la versión más elaborada.

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