solo
4 chicos con los que crees que debes salir...
¡pero no debes! Aquí te advertimos por qué.
El adicto a la adrenalina
Le encanta esquiar, practicar surf,
correr delante de los toros... todo
lo que sea rápido y enérgico.
Tiene un abdomen de hierro y unos
brazos cincelados que son una
tentación... pero para mantenerlo
feliz, tú también tendrás que estar
en perpetuo movimiento. A él no
le gusta sentarse ni un minuto...
ni tampoco te dejará que observes
esa vida atlética desde las gradas.
Y esta no es sólo una etapa de su
vida. A finales de sus 30 años,
participará en maratones, de ahí
pasará a los triatlones y terminará
en la competencia del Ironman.
Sí, irás a Hawai... pero en vez
de estar relajándote con él en
la playa, estarás en la orilla
aplaudiendo sus proezas.
¿Todavía te atrae?
El chico sencillo con un poco de resentimiento
Va a ridiculizar a “los que se
preocupan demasiado por la
imagen”, optando por ropas
que muestren que él tiene los pies
bien puestos sobre la tierra. Pero
aquí está su sucio secreto: él pasa
tanto tiempo eligiendo su ropa
como su contraparte, el esclavo
de la moda. Bajo esa apariencia
sencilla, es un calculador
aguafiestas con trastornos de la
infancia. Si está en un bar, pensará:
“¿Por qué esa chica se fijó en el tipo
de la otra mesa? ¡Un día usará su
sentido común y se acercará
a un hombre agradable como yo!”
La verdad es que está tan
preocupado por sobresalir que no
te prestará la menor atención.
El triunfador superpopular
Este es el chico que llega al club en un Escalade, tiene su lugar en la
sección VIP y pide tragos toda la noche. Aunque siempre sacaba D en la
preparatoria, ahora suele llevarse a la cama copas A, B y C, con sus
conversaciones triviales y frases de conquistas. Sí, es un Casanova con
gorrito de lana (reemplazó su gorra de camionero hace cerca de un año).
Pero este ejemplar huele a problemas. Se necesita seguridad para
acercársete e ir directo al grano... demasiada seguridad. Te llenará de
atenciones, claro; pero cuidado: quizás no seas la única a la que atienda.
El sexy workaholic
Siempre está vestido de traje y
corbata, porque está “forrado”
en dinero. ¡Cálmate, la plata viene
con un precio! Trabaja hasta altas
horas de la noche, y luego se afloja
la corbata y parrandea como si no
hubiera mañana. Pero sí hay
mañana, y comienza en unas tres
horas más o menos. El poco
tiempo que le quede para ti lo
tendrás que compartir con su
BlackBerry. La fea verdad: el
dinero es el amor de su vida, y tú
sólo serás su amante... o una
de sus amantes, porque seguro
que también está haciendo
números con su secretaria.
Cosmo/Butch Hogan


