Compañeros y, sin embargo, rivales
3/7/2009 - 11:59(GMT)Luis Miguel Pascual Mónaco, 3 jul (EFE)- Alberto Contador y Lance Armstrong parten como dos de los principales favoritos para el Tour de Francia que comienza mañana y ambos lucirán el maillot del equipo Astana, una coincidencia que en el pasado ha dado grande duelos deportivos y personales.
El más llamativo lo protagonizaron en 1986 el francés Bernard Hinault, en el ocaso de su carrera, y el estadounidense Greg Lemond en los albores de la suya.
Fue un duelo a cara de perro, sin concesiones y que estuvo a punto de acabar con el equipo desquiciado y roto.
La historia había comenzado un año antes, cuando el californiano ayudó al bretón a ganar su quinto Tour. Ante los ataques de Pedro Delgado y del Stephen Roche, Lemond fue obligado por el jefe de filas del "La vie Claire" a esperar a Hinault.
El estadounidense se sintió "engañado" y a punto estuvo de abandonar la carrera, pero la intervención de Bernard Tapie, el multimillonario mecenas del equipo, devolvió la calma a la formación, que acabó viendo a Hinault por quinta vez en el peldaño más alto del podium de los Campos Elíseos y a Lemond un puesto más abajo.
A cambio de aquella ayuda, el de California se llevó la promesa de que "La vie Claire", incluido Hinault, rodaría para él al año siguiente.
Pero nadie contaba con la ambición del "Caimán", que en 1986 pareció no acordarse del pacto y sembró los prolegómenos del Tour de ataques incesantes.
"Es para que Lemond se defienda mejor", aseguraba al llegar a la meta, pero al de California se le llenaban los ojos de ira al verle vestido de un amarillo que consideraba suyo.
En un ambiente eléctrico en el seno de la formación, Hinault acabó cometiendo un error táctico, un ataque demasiado prematuro en la etapa de Superbagneres, previo paso del Tourmalet, acabó con sus opciones y sirvió en bandeja la victoria de Lemond en un podium en el que intercambiaron los puestos del año precedente.
Antes, ambos cruzaron, agarrados de la mano, la meta de Alpe d'Huez en una paz de fachada. El "Caimán", de 32 años, acabó por dejar vía libre al frío y calculador Lemond, siete años más joven, el primer estadounidense en ganar el Tour.
Para entonces, Hinault ya sabía lo que era tener en su equipo a un joven y prometedor ciclista. En 1983 convivió en el equipo Renault con Laurent Fignon, un joven de aspecto intelectual, potente y agresivo, seis años más joven, que pedía paso en la jerarquía de la escuadra.
En la Vuelta a España de ese año, el "Profesor"ayudó a ganar al "Caimán", pero en el Tour Hinault no compareció por lesión y Fignon aprovechó su ausencia para dar un golpe de Estado.
Temeroso de que su liderazgo fuera cuestionado y deseoso de entrar en la leyenda del Tour con cinco victorias, Hinault abandonó el equipo Renault al año siguiente para recalar en el ambicioso proyecto hecho a golpe de talonario por Tapie, lo que acabó con una rivalidad naciente.
Más que una rivalidad, los españoles Pedro Delgado y Miguel Indurain protagonizaron un traspaso de poderes en el seno del equipo Banesto en 1990.
El segoviano era el jefe de filas y el navarro un joven prometedor, pero dos años después del triunfo de Delgado en el Tour nadie pensaba que la eclosión de Indurain fuera tan inminente.
Así que el joven ciclista fue obligado a esperar al veterano escalador en el ascenso al Alpez d'Huez cuando en uno de los escasos ataques de su carrera Lemond reventó el pelotón.
Ahí el navarro dejó sus opciones de luchar por algo importante en la general y su trabajo de gregario no sirvió para acercar a Delgado al podium.
Pero si para demostrar que estaba listo para hacerse con los galones del equipo, algo que sucedió al año siguiente.
También fue pacífica la convivencia en el Deutsche Telekom entre el danés Bjarne Riis y el alemán Jan Ulrich en 1996.
Riis ganó el primer año de la era post-Indurain ayudado por el germano, mucho más joven y completo, que al año siguiente dio el golpe de Estado en el equipo y logró el triunfo final.
Más atrás, en los anales del Tour, la historia recuerda a René Vietto, que en la primera edición de posguerra, en 1947, esperó a la joven promesa de su equipo Louison Bobet, acabando con todas sus opciones de ganar la carrera. EFE lmpg/jag
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