Si el estadounidense Floyd Mayweather quiere un regreso triunfal tras una ausencia de casi dos años, deberá tener los dos ojos enfocados en su próximo rival, el mexicano Juan Manuel Márquez, y dejar de mirar hacia un horizonte donde el filipino Manny Pacquiao le promete una jugosa bolsa
19/SEP/09 - El que ahora se hace llamar 'Money' Mayweather, séxtuple campeón mundial en cinco divisiones, enfrentará al quíntuple monarca mundial en tres categorías, 'Dinamita' Márquez, en el hotel resort MGM Grand de Las Vegas (Nevada).
La mayoría de los pronosticadores se inclinan por Mayweather para llevarse el triunfo por cualquier vía, lo más probable por decisión, pero Márquez ha demostrado que tiene corazón, y poder en su puños para cambiar la cara de cualquier pelea.
"Todo el mundo sabe que no me gusta hablar fuera del ring, pero le advierto a Mayweather que estoy preparado física y mentalmente para ganar esta pelea", puntualizó Márquez (50-4-1, con 37 kos) previo al pesaje.
Mayweather no subestima del todo a su rival, pues sabe que si bien tiene a su lado la ventaja de un boxeo más completo, también subirá con algunos 'handicaps' que podría lastrarle en el encordado.
No pelea desde el 8 de diciembre de 2007, cuando desmanteló al inflado Ricky Hatton en 10 rounds. Viene de una lesión en las costillas durante los entrenamientos, cuyo alcance mantuvo en secreto, zona en la que sin dudas Márquez fijará su ataque.
"Estoy sano, estoy fuerte, y estoy listo para bailar el rock and roll con Márquez, y seguir por Pacquiao", señaló el norteamericano, con foja invicta de 39-0 y 25 triunfos por nocáut.
A Mayweather se le ama o se le odia, pero siempre hay que tomarlo en serio. Aún en sus peores circunstancias ha mantenido su carrera en alto, como cuando rompió con su padre Floyd Mayweather Sr. y pasó a ser entrenado por su tío Roger, o tuvo problemas en su matrimonio que le llevaron ante la corte por violencia doméstica.
Los estilos podrían no encajar, pues ambos peleadores tuvieron problemas con púgiles de similar planta.
Mayweather tuvo dificultad para ganar dos veces por decisión al mexicano José Luis Castillo en las 135 libras -de estilo similar a Márquez-, en peleas por el campeonato ligero en el 2002.
Márquez no le pudo ganar a Freddy Norwood (1999) ni a Pacquiao (empate 2004, derrota 2008), que se mueven muy parecido a Floyd.
Otro punto. Será la primera pelea de Márquez en su nuevo peso de las 144 libras, 10 más que en su último combate en febrero de este año ante Juan Díaz, que ganó por nocáut.
La buena noticia para el azteca es que Pacquiao destruyó la teoría de que "el que sube va en desventaja", al desarmar con facilidad a Oscar de la Hoya y Ricky Hatton.
"Mayweather es escurridizo y un poncheador (noqueador), pero le voy a caer encima", indicó el mexicano. "Sé que tengo que ir por él desde un principio".
A sus 36 años, Márquez está ante la gran pelea de su vida, que contradictoriamente podría ser la primera o la última de bolsa millonaria.
De derrotar a Mayweather, se le abren los caminos para medirse al ganador entre Pacquiao y el puertorriqueño José Miguel Cotto. Esto desbarataría los planes del promotor Bob Arum, agente del filipino y el boricua, pero haría las delicias de Oscar de la Hoya, representante de Márquez.
Empero, una derrota del mexicano sería el principio del fin de su brillante carrera, pero al menos disfrutará de sus beneficios.
Para Mayweather, ganar o perder tiene otro significado: la bolsa o la vida, como en los atracos.
Un triunfo le pondría en ventaja para imponer sus condiciones en un pleito contra Pacquiao o Cotto, y ya dejó ver que no se contentaría con menos de un 60-40, a su favor. Una derrota le podría dejar fuera del cuadro que tratan de armar Arum y De la Hoya, dando espacio a Márquez en la foto.
Terra Deportes/AFP