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RESUMEN DE MARADONA 2004

Maradona buscó Cuba para segundo intento de escapar de las drogas

El astro del fútbol argentino Diego Maradona volvió a apelar a la medicina cubana en un segundo intento de superar su adicción a las drogas, que para muchos pudiera ser quizá el último.

Reuters - Diego Maradona Diego Maradona
Reuters


Maradona, de 44 años, interrumpió a primeros de diciembre el tratamiento que sigue en una exclusiva clínica habanera contra su adición a la cocaína y viajó a Buenos Aires para pasar las fiestas navideñas con su familia.

Con unos kilos de más y una copiosa barba negra, quien fuera escogido como el mejor futbolista del siglo XX junto al brasileño Edson Arantes do Nascimento "Pelé", abandonó las isla incluso en contra de la opinión de su médico personal, Alfredo Cahe, sin que aún se haya aclarado si regresará.

También por esos días cobraron gran fuerza los rumores de que el "Pibe" habría viajado a su país en compañía de su presunta novia cubana, Adonay Fruto, y de los planes matrimoniales entre ambos.

Marlén Cánovas, madre de Fruto, dijo a EFE en su hogar de una populosa barriada habanera que "no puedo hablar de que mi hija haya acompañado a Maradona a Argentina, pues tanto ella como él me lo tiene prohibido".

"Solo puedo decir que Adonay está fuera de Cuba desde hace unos días", sentenció.

Al ser cuestionada sobre los supuestos planes de boda, Cánovas se limitó a contestar que "no tengo información sobre ese tema, pues mi hija no me ha comentado nada al respecto".

El nuevo intento del "Pelusa" por superar su adicción a las drogas le llevó a la capital cubana el pasado 20 de septiembre, tras ganar una ardua batalla legal en su país y superar una crisis que le puso al borde del a muerte.

El ex futbolista llegó acompañado a La Habana por sus hermanas Rita y Ana, su abogado Héctor Leguizamón, y su asistente personal Gabriel Buono.

Maradona fue inmediatamente internado en el Centro de Salud Mental (Cemsan), una institución dependiente del Ministerio del Interior y ubicada en las afueras de la ciudad, próxima a una de las residencias del líder cubano, Fidel Castro.

Allí recibió tratamiento terapéutico de comunidad cerrada, que no le permitió disfrutar de muchas libertades, al contrario de lo que ocurrió en el centro donde fue hospitalizado por primera vez en Cuba, en el año 2000.

El ex jugador del Boca Juniors fue alojado en uno de los bungalós de que dispone el centro, anexo a otro que poseen los especialistas que le tratan directamente su adición.

Con este internamiento, Maradona logró aislarse de la prensa y de sus admiradores para poder encarar con aparente seriedad la cura de su dolencia, que en más de una ocasión le ha colocado al borde de la muerte.

El pasado 30 de octubre, el "crack" argentino cumplió 44 años y pudo celebrarlo junto a sus hijas Dalma y Giannina, sus padres Diego y "Tota", y sus hermanas Ana y Rita, que acudieron a La Habana a visitarlo.

El "súper 10", que se ha declarado públicamente amigo y admirador de Fidel Castro, llegó por primera vez a Cuba para recibir tratamiento por su adicción en enero de 2000, tras sufrir una grave afección cardiaca en Montevideo (Uruguay).

En aquella ocasión, fue internado en el centro Internacional de Salud "La Pradera", en las afueras de la ciudad.

En "La Pradera", Maradona, que aún hoy está considerado como una de las más grandes leyendas del fútbol mundial, fue sometido a un tratamiento ambulatorio, que le permitía entrar y salir con frecuencia de la Clínica y hacer incluso cierta vida nocturna.

Esta vez, la rigidez del tratamiento que recibe en el Censam no le han permitido salir apenas, salvo alguna escapada a la playa y de incógnito.

La discreción de la que ha disfrutado Maradona en Cuba durante estos meses contrasta con su actividad en Argentina, donde apenas unas horas después de su llegada participó en un programa de televisión.

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EFE

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