Vanderlei Luxemburgo, primera decisión de la era Sacchi
El fichaje del brasileño Vanderlei Luxemburgo, tercer entrenador del Real Madrid en la presente temporada, es la primera decisión de la era Sacchi, una especie de tratamiento de choque para intentar solucionar los males que aquejan a la entidad madridista.
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Arrigo SacchiAP
La llegada de Luxemburgo ha supuesto una enorme sorpresa para
todos, porque una de las primeras cosas que hizo Arrigo Sacchi a su
llegada al Real Madrid fue ratificar a Mariano García Remón en su
puesto, como anteriormente había hecho el presidente de la entidad,
Florentino Pérez; y porque el perfil del nuevo técnico madridista
es, cuando menos, peculiar.
Vanderlei Luxemburgo, en lo deportivo, acaba de ganar el
campeonato brasileño con el Santos, un título que ya ganó en cuatro
ocasiones con anterioridad: en 1993 y 1994 con el Palmeiras; en 1998
con el Corinthians y en 2003 con el Cruzeiro. Con la selección,
conquistó la Copa América en 1999.
En lo personal, Luxemburgo ha tenido mil y una vicisitud. En
octubre de 2001 el entrenador perdió tres demandas entabladas en
tribunales de Río de Janeiro contra su ex secretaria Renata Alves,
que le denunció laboralmente el año anterior y con su acción reveló
ante la prensa que había sido su amante, suministrando supuestas
pruebas de que el técnico evadía impuestos y hasta cobraba
comisiones a clubes e intermediarios por la promoción de jugadores.
El escándalo costó a Luxemburgo sendas investigaciones por parte
de autoridades fiscales y judiciales, además del cargo en la
selección brasileña.
En mayo de ese mismo año, Luxemburgo corrió el riesgo de ir a la
cárcel por el uso de documentos de identidad falsos, ya que los
documentos personales que portaba lo identificaban con el nombre de
"Wanderley", en lugar de "Vanderlei", como fue bautizado por sus
padres.
El ex futbolista también aseguraba hasta el año 2000 tener tres
años menos en relación con su edad real, lo que le habría permitido
jugar y tener mejor rendimiento en las divisiones inferiores de
algunos equipos en su etapa como jugador.
Tanto en la cédula de identidad, como en el pasaporte y las
informaciones públicas que reseñan su currículo deportivo, el 10 de
mayo de 1955 aparece como la fecha de nacimiento de Luxemburgo en
Nova Iguacu, Río de Janeiro.
Por las pruebas obtenidas por la Policía Federal, la fecha real
es el 10 de mayo de 1952. Luxemburgo atribuyó la responsabilidad a
su padre, Sebastiao, que ya murió.
La evasión fiscal fue otro de los motivos por los que fue
investigado y por los que estuvo a punto de ingresar en prisión y
también le salpicó otro turbio asunto que él mismo denunció respecto
a que había sido presionado para alinear a determinados jugadores en
los partidos amistosos que jugaban la selección.
Luxemburgo, además, es un hombre lleno de pequeñas manías y
supersticiones. No puede resistirse ante un par de zapatos de su
gusto y al parecer refuerza sus tácticas con una ciega creencia en
el "candomblé" (religión de los negros iorubas, en el estado de
Bahía) y los milagros de sus dioses u "orixás".
Respecto a su relación con los jugadores, el propio técnico
explicaba su manera de pensar en este sentido en una entrevista
concedida en Brasil el año pasado.
"Soy un entrenador que exige mucho de los jugadores en los
entrenamientos y en los partidos, pero fuera del terreno de juego no
quiero saber nada de los jugadores y de lo que hacen. Podemos comer
juntos, echarnos unas risas y lo que quieran, pero después cada uno
tiene su vida privada", dijo.
"Mi sueño es trabajar en Europa. Cuando tuve ofertas estaba con
la selección y no las pude aceptar. Desde entonces en mis contratos
siempre hubo una cláusula que me permitía aceptar una oferta sin
tener que pagar nada a mi equipo. Dentro de unos años quiero seguir
en el fútbol, pero como presidente o algo parecido. No quiero ser un
viejo entrenador en los banquillos", concluyó.
EFE


