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AL BAT

DiMaggio inspiró a Hemingway

Por Jesús Alberto Rubio



Continuemos con la fascinante vida de Joe DiMaggio:

En esos románticos días, Joe DiMaggio inspiró a la orquesta de Les Brown quien puso de moda en 1941 la melodía “Joltin Jo DiMaggio” y también motivó a Simon and Garfunkel en 1968, con “Señora Robinson” que hacían alusión a él.

Bueno, inolvidable su unión con Marylin Monroe y luego Ernest Hemingway lo utilizó como símbolo en su obra literaria “El Viejo y el Mar”: “Ten fé en los Yanquis”; ten fé en los Yanquis, hijo mío. Ellos tienen al gran DiMaggio”, dijo Hemingway en su obra legendaria. Ya era el “Joltin Joe” de Estados Unidos.

DiMaggio fue hizo comerciales para televisión como Mr Coffee (Sr. Café) y el de Corn Flakes Wheaties, muy popular en los cuarentas, además de convertirse en parte del vocabulario de la familia estadounidense Bill Robinson, el famoso bailarín de aquellos años, era gran fanático de los Yanquis y solía bailar pasos de tap entre las entradas sobre la caseta del equipo para darle buena suerte.

En Ontario unos miembros de la comunidad italiana formaron un nuevo club llamado Davedi en honor a Dante, Verdi y DiMaggio.

El director de Deportes del principal periódico de San Luis le sugirió al mánager McCarthy que DiMaggio cambiara el número 5 que usaba por el de 56 para recordarse a todo mundo su hazaña, pero no estuvo de acuerdo.

También ese año fue elegido uno de los 10 hombres más interesantes de EU.

Bueno, qué decir de que fue el primer pelotero de Ligas Mayores en alcanzar al terminar la campaña del 48 el contrato anual más alto de la historia: ¡100 mil dólares!

Una corona otoñal más....

En 1942, tras el bombardeo japonés en diciembre del 41 sobre Pearl Harbor, Estados Unidos decidió participar en la II Guerra Mundial. DiMaggio tuvo en ese año la única temporada en que jugó todos los partidos del rol regular y colaboró con .305 de bateo, 21 jonrones y 114 producidas. Esa temporada con 43, 750 dólares tuvo uno de los dos salarios más altos de Ligas Mayores ya que Ted Williams ganó 40 mil con Medias Rojas.

Nueva York perdió a Johnny Sturm y al jardinero Tommy Henrich porque se enlistaron en el Ejército; aun así ganaron el banderín (sexto en siete años) con 103 victorias y ventaja de 9 juegos sobre Boston y se fueron a la Serie Mundial, ahora ante Cardenales, que sorprendieron ganándoles en 5 juegos apoyados en Enos Slauhter, el novato Stan Musial, Terry Moore, Walter y Morton Cooper y Johnny Beazley.

Los Yankees empezaron ganando con Red Ruffin superando a Morton Cooper, pero luego los Cardenales apantallaron con cuatro victorias en línea.

Joe bateó .333, su segundo promedio más alto en Clásicos de Otoño, sólo superado por el excelente .346 que tuvo en 1936.

Entre 1943 y 1945, estuvo en el Servicio Militar, con un sueldo de 21 dólares mensuales y jugó beisbol para beneficio de los soldados. Nunca fue al frente de guerra, como sucedió, por ejemplo, con Ted Williams, quien participó en varios combates aéreos.

A Joe lo substituyó en el jardín central Johnny Lindell, quien en esa campaña sólo conectó 4 cuadrangulares, empujó 51 y bateó alrededor de .245. De todas formas N.Y. volvió a ganar el campeonato y en el Clásico de Octubre se enfrentó de nuevo a Cardenales venciéndolos en cinco partidos.

Su retorno del Ejército

En 1946, junto con Phil Rizzuto, Charlie Keller, Joe Gordon y Henrich, DiMaggio regresó a los Yankees ya como un veterano de 31 años de edad; tuvo problemas para ponerse en forma y una lesión en su talón izquierdo le hizo perder muchos juegos, sin que nunca cesara el dolor. Además, N.Y., no estaba en su mejor nivel, lo que aprovechó Boston para llevarse el banderín. DiMaggio escuchó abucheos en su propio parque y es que la fanaticada esperaba milagros de él. Sin embargo, aceptó las críticas como un verdadero campeón. Muchos comentaron que su estadía en el Ejército le había vuelto más tranquilo, más humano. Ahora era más fácil conversar con el gran Yankee Clipper.

Fue el único año en que no pudo terminar arriba de los .300 de bateo. Concluyó con .290, 95 producidas y 25 jonrones.

Sin embargo, en el 47 volvió a brillar. Fue el año del arribo de Jackie Robinson a Ligas Mayores para terminar con la barrera racial que no daba la oportunidad a cientos de talentosos peloteros negros de jugar en la Gran Carpa, como sucedió, por ejemplo, con el legendario Satchel Paige, quien tardó en llegar (a Indios) por un lapso de ¡20 años!

Con todo y que fue operado del talón en febrero en un hospital de Baltimore y vio acción hasta el quinto juego de la temporada, en su primera vez al bat... conectó jonrón.

Para el 5 de junio, DiMaggio bateaba .368, con una racha de 17 juegos consecutivos pegando de hit. No escarmentaba el gran Joe. Seguía con el bat haciendo sus diabluras.

Ese año pegó para .315, 20 jonrones y 97 impulsadas. ¡Y solo cometió un error! Por un voto, le ganó a Ted Williams el trofeo de Más Valioso de la Liga Americana, el tercero de su brillante carrera.

Serie Mundial... ¡por TV!

Finalmente fue otra vez la bujía para que Nueva York ganara el título del circuito y la Serie Mundial a Dodgers de Brooklyn en siete partidos, ya dirigidos por Buck Harris.

Ese Clásico, siempre será recordado: Fue el primero que se grabó y transmitió por televisión (por la cadena NBC), en blanco y negro, en la historia de Ligas Mayores.

La nueva tecnología, había impactado y capturando a la fanaticada y además, con resultados económicos del todo favorables; incluso para la radio por sus derechos de transmisión.

Williams por DiMaggio

Esa temporada, después de una buena trasnochada, los co-propietarios de Yankees y Boston, Dan Tooping y Tom Yawkey, acordaron un cambio por demás inusitado: ¡DiMaggio por Ted Williams!, pero ya sobrios al siguiente día reconsideraron la negociación.

Y es que Yawkey no andaba muy errado: Después del Rey George III, DiMaggio fue la más grande tormenta para Boston. El conectó de visitante en el Fenway Park 29 jonrones de por vida, de modo que imaginemos cuántos hubiese pegado de haber jugado con Medias Rojas.

En el 48 los problemas físicos volvieron: Inició bien la campaña pero comenzó a sentir un dolor en el pie derecho, que casi le era insoportable. Aún así, salía al campo de juego a darlo todo.

Los Yankees estuvieron metidos en la pelea hasta el final con Medias Rojas y Cleveland, pero fueron eliminados en el penúltimo día de la temporada, en Boston.

El Yankee Clipper jugó el último partido y conectó cuatro hits. En la novena conectó un batazo de aire contra la barda del jardín izquierdo y se tuvo que parar en primera para un largo sencillo. “Cuando caminaba, parecía como si alguien me puso un picahielo en el talón”, recuerda.

Ese año terminó con .320, lejos del .369 del campeón bat, Ted Williams, pero encabezó al circuito en jonrones (39) e impulsadas (155), su cifra más alta desde 1937.

Fue la vez en que más cerca quedó de llevarse la Triple Corona de bateo y, como recompensa tras pedir 70 mil por compaña, los Yankees le firmaron por ¡100 mil! para convertirse en el mejor pagado en la historia de Ligas Mayores.

Lou Boudreau que llevó al banderín a los Indios, ganó el título de Jugador Más Valioso, pero los cronistas nombraron a Joe, Jugador del Año.

Siguen las lesiones

Al término de esa temporada, DiMaggio fue de nuevo al hospital para una nueva operación (en noviembre), de tal forma que al comenzar los entrenamientos en febrero de 1949, sentía fuertes dolores y no pudo jugar en los partidos de exhibición. Su talón le dolía constantemente y, la campaña en puerta, le iba a ser por demás turbulenta.

Sus lesiones, eran ya noticia nacional. El 4 de mayo murió su padre y viajó a San Francisco en muletas para asistir al funeral. Y mientras se recuperaba de la lesión, se mantuvo casi siempre reluso en el hotel, viendo solamente a sus amigos más íntimos y a uno que otro reportero.

Muchos pensaban que no podría volver a jugar y que ya estaba acabado para el beisbol. Sin embargo una mañana salió de la cama y al ponerse las pantuflas notó que el dolor había desaparecido.

El 14 de junio los Yanquis regresaron de gira y acudió al estadio para su primer entrenamiento en mucho tiempo y fue tanta la práctica de bateo que terminó con las manos ampolladas.

Pero ya estaba listo para su retorno después de 65 juegos de temporada, aunque antes de ver acción fue con un ortopedista que le diseñó un zapato de beisbol para poteger su pie averiado.

Stengel, el nuevo mánager

Casey Stengel, era el nuevo mánager de Nueva York. Y como timonel Yankee, también comenzará a escribir notables paginas de oro en el beisbol. Yanquis tenía serie contra Boston. Joe tomó el avión y a partir de la segunda entrada del primer juego, en medio de gran ovación, tendría una reaparición a su estilo: hit y cuadrangular. En total, durante los tres juegos, batearía cinco hits, cuatro de ellos jonrones para .455; nueve producidas y 17 bases conseguidas.

Más tarde, confesaría que esa fue la mejor serie de su vida y cuando llegó al Yankee Stadium lo esperaban miles de telegramas y cartas que lo felicitaban por su gran retorno.

Al finalizar la campaña, Boston iba a jugar dos partidos en Nueva York y con uno que ganara, era el campeón. Pero Yanquis triunfó dramáticamente 5-4 el sábado y 5-3 el domingo con todo y que DiMaggio traía una tremenda gripa y temperatura de 104; pero aún así, no quiso perderse la contienda diciendo que iba a estar con su equipo hasta el final.

Su señora madre, quien estaba muriéndose de cáncer, había llegado a NY junto con Joe Jr., convirtiéndose en el centro de atración ya que su otro hijo, Dominic, estaba con Medias Rojas. Un reportero le preguntó que si a quién le iba, y contestó que a favor de los dos, pero que le gustaría que ganara Dom ya que Joe había triunfado demasiado.

El día de la coronación, los Yanquis le tenían preparado un homenaje a DiMaggio, quien recibió muchos regalos, como un cadillac, una lancha de motor, un televisor, joyas, relojes, un auto y una bicicleta para su mamá e hijo, entre otros valiosos obsequios que le hicieron llorar por segunda vez en su vida de adulto; como sucedió en la despedida de Gehrig. Sólo alcanzó a decir “Gracias al buen Dios por haberme hecho jugador de los Yanquis”.

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