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ATLETISMO - HELSINKI'05

Isinbáyeva: 'Este año saltaré uno o dos centímetros más'

La pertiguista rusa Yelena Isinbáyeva que estableció el pasado viernes un nuevo récord mundial (5,01 metros), declaró este lunes a EFE que piensa saltar "uno o dos centímetros más" en los próximos dos meses de competición antes del descanso invernal.

AP - Yelena Isinbáyeva Yelena Isinbáyeva
AP


15/AGO/2005 - "Estoy muy contenta con la triple corona -campeona de Europa, Olímpica y del Mundo-, pero quiero más. Siempre que compito voy a por el récord del mundo", señaló Isinbáyeva a su llegada al aeropuerto internacional Sheremétevo de Moscú.

La atleta rusa se proclamó en Helsinki, por vez primera, campeona del mundo con sólo cinco saltos: 4,50; 4,60; 4,70 y dos intentos sobre 5,01.

La segunda clasificada, la polaca Monika Pyrek, saltó 41 centímetros menos que Isinbáyeva, que tiene como único rival a "la barra", según sus propias palabras.

Lejos quedan los 4,65 metros con los que obtuvo la medalla de bronce en los Mundiales de París 2003 y los 4,86 metros que tenía como récord al aire libre a mediados del pasado año.

Isinbáyeva, que cumplió 23 años el 3 de junio pasado, permanece imbatida desde los Mundiales de París y no se divisa ninguna rival que puede plantarle cara.

La anterior estrella de la especialidad, Stacy Dragila, ni siquiera se clasificó para la final al saltar 4,45 en la calificación y quedar en decimotercera posición.

"Ahora estoy muy cansada, así que me tomaré un descanso, pero pronto volveré a los entrenamientos", señaló.

Isinbáyeva desveló a EFE que no volverá a competir hasta "el 26 de agosto en la Golden League de Bruselas", mientras su temporada 2005 concluirá el próximo 12 de septiembre.

Su objetivo a largo plazo son los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, para cuando tendrá sólo 26 años, pero sin dejar de lado su sueño de crear una familia numerosa, escuchando la llamada de sus raíces daguestaníes.

Fuera de las pistas, la atleta rusa es afable, inquieta e increíblemente fibrosa, cualidades que provienen de sus antecedentes como gimnasta.

Curiosamente, a diferencia de otras ocasiones, en Helsinki Isinbáyeva no tenía previsto atacar el récord del mundo -5 metros-, plusmarca establecida en Londres.

"El clima no era favorable, pero el publico finlandés fue fantástico y me llevaron en volandas", dijo.

La lluvia y el frío obligaron a los organizadores a aplazar la final de pértiga femenina prevista para el miércoles, lo que favoreció a la atleta rusa, ya que la tarde en Helsinki era la ideal para la práctica del atletismo, sin lluvia ni viento.

Ahora, Isinbáyeva ya no habla de 5,15 metros, sino de 5,20 o 5,30, ya no digamos de superar los 35 récords del ucraniano Serguéi Bubka, seis veces campeón mundial y mejor pertiguista de todos los tiempos.

"En el futuro, iré centímetro a centímetro. Los cinco metros de Londres fueron una excepción, no podía arriesgarme a que otra se me adelantara", agregó.

El pasado 22 de julio en Londres Isinbáyeva superó, primero, el listón sobre 4,96, con lo que superaba en un centímetro la anterior marca mundial establecida en el estadio Vallehermoso de Madrid, y después, para sorpresa de todos, decidió atacar los míticos 5 metros.

"Dos en el trono de la pértiga: Bubka y Isinbáyeva", titula hoy el diario deportivo Sport Express, que alude a las similitudes en los métodos de entrenamiento de ambos atletas "técnica, velocidad y fuerza".

Isinbáyeva comparte la ambición competitiva de Bubka, atleta de la escuela soviética que también hizo sus pinitos como gimnasta y que no ha dudado en describirla como una "estrella".

"Dios la creó para volar más alto que nadie sobre el listón", señaló Bubka después de que Isinbáyeva superara los 5,01.

Al aeropuerto llegó acompañada de su mentor, Yevgueni Trofimov, que llevaba a hombros las famosas pértigas que propulsan a su pupila a alturas inalcanzables para el resto de los mortales.

Trofimov se ha convertido en una celebridad desde los Mundiales de Helsinki, durante los que dirigía los saltos de Isinbáyeva como un semáforo en movimiento.

Al igual que un policía de tráfico, estiraba el brazo a la derecha o izquierda según la dirección del viento, a la espera de las condiciones ideales.

Isinbáyeva esperaba impaciente que su entrenador bajara los brazos para iniciar la carrera de aproximación hacia el listón.

La pertiguista rusa, que acapara hoy las portadas de la prensa deportiva y de información general, se ha convertido en la nueva "novia" de Rusia, al mismo nivel que la tenista María Sharápova, residente en Estados Unidos.

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Terra/EFE

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