Los Yankees y los latinos
Por Jesús Alberto Rubio
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Fue hasta la década del 50 cuando comenzó a darse una gran “ola” e invasión de peloteros latinoamericanos a las Ligas Mayores.
Años antes usted podía ver y admirar a peloteros estadounidenses, algunos de latinos de piel blanca o moreno claro y aquellos contadísimos de piel negra que a partir del 47 arribaron a la Gran Carpa cuando Jackie Robinson rompió la barrera racial al ser contratado por los Dodgers de Brooklyn.
Claro, antes de terminarse el ingrato veto a los afroamericanos que optaron mejor por tener sus Ligas Negras, sobresalían talentos provenientes de Cuba, México, Panamá, Venezuela, Colombia, Puerto Rico…pero ya sabe usted, como contadísimas perlas caídas del cielo de oro y de enorme valor.
Antes de hurgar en la historia de los precursores latinos en Ligas Mayores –a partir del pionero, Esteban Bellán, tercera base cubano que jugó con New York Haymakers en 1871 en la Nacional Association, Primera Liga Grande de EU–quiero hablar de algo que quizá usted ya observó en torno a los Yankees de Nueva York, entre otros equipos, verá.
Mire: Los Mulos de Manhattan y luego del Bronx, tuvieron a su primer pelotero latino en 1914-16-17 en la personalidad del cubano Angel Aragón, quien jugaba con gran efectividad cualquier jardín, la tercera y el shortstop.
Luego, en las campañas de 1917 y 18 les llegó el gran jardinero cubano de Matanzas, Armando Marsans, a quien la afición mexicana a admiró por llevar como mánager a los Alijadores de Tampico a los banderines del 45 y 46 en la Mexicana de Verano.
Pasaron muchos años para que los Yankees tuvieran otros peloteros de habla hispana: En 1953-54 estuvo con ellos el cubano y campo corto, Willie Miranda y en los 65-66 el pítcher cubano de Pinar del Río, Pedro Ramos, a quien la afición del béisbol de invierno todavía lo vio en gran esplendor lanzando en el 70 para los Tomateros de Culiacán.
En la historia de la franquicia de la Gran Manzana, hay un momento culminante y del todo orgullo para la raza negra: En 1955 sorprenderían al contar por vez primera con un pelotero afroamericano: Elston Howard, receptor que luego en el 56 disfrutaría un anillo de serie mundial.
En ese clásico otoñal de 1956, cuando el único juego perfecto en la historia de esos clásicos por Don Larsen ante Dodgers de Brooklyn, los Yankees no tuvieron a ningún pelotero de habla hispana.
En el 57 y el 58 cuando volvieron a la serie frente a los Bravos de Milwaukee, los Mulos de nueva cuenta jugaron sin latinos, ¡olvídese, qué horror!
En los sesentas…
Sin embargo, ya para sus clásicos otoñales del 60, 61 y 62 NY tuvo al infielder panameño Héctor López y al relevista zurdo Luis “Tite” Arroyo, de Puerto Rico.
El 64 jugó con ellos Elvio Jiménez, de San Pedro de Macorís, muy joven de 24 años y cuando menos tuvo la oportunidad de ver acción en un partido logrando batear de 6-2. O sea que Silvio “¡Fue Yankee por un día”!
Silvio Jiménez, bien lo recuerdo, en la Mexicana jugaría tres años con Reynosa (el 72 pegó para .359 y la siguiente temporada .337), concluyendo con Saltillo y Coahuila con un global de .320.
Para el 63-64-65 contaron los servicios de Pedro González, de San Pedro de Macorís, RD, en roles de primera, segunda, tercera y jardinero. Luego en el 68 tuvieron al receptor nativo de Fajardo, Puerto Rico, Eliseo “Ellie” Rodríguez.
¡El primer mexicano!
El 66-68 el vástago del cubano todo caballero y gentil que conocí y traté allá en el puerto jarocho, Santos “Canguro” o “Santicos” Amaro, sí, el versátil jugador de cuadro y shortstop por excelencia, Rubén Amaro, se convirtió en el primer mexicano en vestir la casaca de los Yankees de NY, ¡imagínese qué orgullo y honor!
Para la siguiente década, en la campaña del 72 los Yankees alineaban al nativo de El Guayabal, Veracruz: el tercera base Celerino Sánchez y con ellos jugaría hasta el 73 demostrando su enorme capacidad y talento, que de no haber sido por sus constantes lesiones…
Y les siguieron llegando latinos en esa década: Felipe Alou (71-73), el jardinero boricua de Aguadilla, Rusty Torres (71-72), Mateo “Maty” Alou (73); Sandy Alomar (74-75); el jardinero de Ponce, PR., Otoniel “Otto” Vélez (73-75); el infielder de Arecibo, PR, Fernando González (74) y cuando menos con un partido el casi mexicano, nativo de Tucsón y ex Naranjero Eddie León (75)…cuyo nombre de pila es Eduardo Antonio León, usted dirá si no corre sangre mexicana por sus venas.
Y, curiosamente, cuando estaban llegando más y más peloteros de habla hispana a los Mulos, en las Series Mundiales del 77 y 78 el béisbol latino sólo tuvo de representante a Eduardo “Ed” Figueroa en la histórica casaca a rayas.
En el 81, firmaron a Aurelio Rodríguez, quien primero con Anaheim, Senadores y especialmente con los Tigres de Detroit había hecho maravillas e incluso ganando un Guante de Oro sobre Brooks Robinson para romperle esa jefatura de años sobre la esquina caliente.
Más tarde aparecieron los Carlos Rodríguez, hijo del gran Leo; Alfonso Pulido, Karim García, Esteban Loaiza, Antonio Osuna, Juan Acevedo…
¿A dónde quiero ir con todo esto? Fácil:
Cuente ahora la diferencia entre el antaño con el presente dentro del equipo 26 veces campeón mundial en cuanto a peloteros latinos:
Notable cambio: el bullpen lo ha encabezado desde 1995 el panameño Marianito Rivera que como dicen, sigue pasándola por donde duele, pegada y a los codos… y adiós.
Y lo encomiable, ahora cuenta con más talentos latinos: Bobby Abreu, Bernabé (Bernie) Williams, Melky Cabrera, Robinson Cano, Miguel Cairo, Octavio Dotel… y si quiere, Alex Rodríguez y Jorge Posada, ¡…por supuesto, usted dirá a los cuatro vientos!
Vea usted la alineación y estará de acuerdo: estos hermanos nuestros enfundados en la casaca de los Yankees Nueva York muestran gran presencia, calidad y dan la voz de ataque, algo inimaginable en el equipo de rayas allá en los sesenta cuando las Ligas Mayores tuvo gran invasión de peloteros nativos de Latinoamérica.
¡Qué orgullo, en verdad!
Realmente fue a partir del 96 cuando los Yankees comenzaron a tener más jugadores latinos, de gran valor, convirtiéndose en figuras que ayudaron de una y otra forma a que fueran campeones mundiales ante Atlanta, siendo ellos Mariano Rivera, Bernie Williams, Luis Sojo y Marianito Duncan.
Luego, cuando ganaron el tricampeonato, el 98 y 99 tuvieron al cubano Orlando Hernández, Ricky Ledée, Posada, Bernie, Marianito Rivera y Ramiro Mendoza. En el 2000El 2001 se agregarían José Canseco, Luis Polonia y José Vizcaíno.
En la serie otoñal del 2001 cuando perdieron en el séptimo ante Arizona, ahí estuvieron dos rostros latinos más: Alfonso Soriano y Enrique Wilson.
Y en su última participación en esas grandes series de Octubre, con los Mulos vimos al paisano Karim García, José Contreras, Juan Rivera, Rubén Sierra, Erick Almonte y Félix Heredia, el mismo pítcher que abrió el quinto juego con Sultanes en la serie final de la Mexicana de Verano en la que se coronaron los Leones de Yucatán.
Qué bien.
Bueno, hay qué decirlo: este año también los Mets de NY andan tomados de la mano y cálido romance con peloteros orgullos de la tierra caliente latina: Oliver Pérez, Pedro Martínez, Julio Franco, el venezolano Endy Chávez, Guillermo Mota, José Valentín, José Reyes, Carlos Beltrán, Carlos Delgado, Roberto Hernández, el boricua Pedro Feliciano, el dominicano Anderson Hernández…
Nueva York es Nueva York y pues en esto…. Mets y Yankees ¡están poniendo el ejemplo!
Bueno, amable lector, como que esta historia debe continuar, es lo mejor ¿…qué no?
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