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FUTBOL-CHELSEA 

Lampard, 'blue is the colour'

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01/11/2006 - 18:04(GMT)

Luis Villarejo Madrid, 1 nov (EFE)- Frank Lampard (1978), vino al mundo en pleno Mundial del 78, mientras se disputaba en Argentina. No podía ser de otra forma. Hijo de ex jugador del West Ham, sobrino de Harry Redknapp, entrenador del Portsmouth, en su casa siempre se respiró fútbol las 24 horas al día. Llegó con el balón debajo del brazo.

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Cuando su madre preparaba un té por la tarde en el salón de su casa, por allí no se sentaba cualquiera. En las tertulias de su padre desfilaban ilustres hombres del fútbol como Bobby Charlton.

Así que a Frank Lampard jr le fue muy fácil asumir todos los códigos del fútbol inglés. Un mundo aún sin contaminar.

Fue recogepelotas en un club familiar como el West Ham, un auténtico escaparate del fútbol de Londres. De allí han surgido Rio Fedinand, Joe Cole, Michael Carrick, el propio Lampard. Media selección inglesa. Algo bueno pasa en ese club. Está claro.

Nunca fue un enchufado. Ni un pijo. A pesar de tener a su familia mandando en el West Ham, Frank Lampard limpiaba las botas de las figuras del primer equipo. Sacaba brillo a las de Lee Chapman. A cambio, en Navidad, le daban una buena propina. Un día a la semana fregaba el gimnasio, como cualquier chaval del equipo infantil.

Veraneó a menudo en Salou. Tiene fotos en la terraza de unos de esos apartamentos desde donde se ve la playa. Allí se tostaba al sol con su familia. Así que Cataluña siempre estuvo en su mente. Antes de casarse y de firmar un soberbio gol en el Nou Camp.

Los amigos de Lampard de chaval también son famosos. Río Ferdinand, el primero. Su padre, ayudante del tío Harry en Upton Park, le enseñó a despejar de cabeza. Hizo muchas horas extraordinarias al final de los entrenamientos con el central, ahora del Manchester United.

A cambio de 11 millones de libras en 2001, Lampard se hizo del Chelsea. Años después llegó un un tipo con mucho dinero. Roman Abramovich, pasado el tiempo, después de gastarse mucha 'pasta' se ha dado cuenta que por mucho dinero que uno tenga en el banco, al final el Chelsea actual no podría sobrevivir sin John Terry, sin Frank Lampard y sin Joe Cole. Sin los símbolos. Sin los auténticos ídolos de Stamford Bridge. Lampard y Terry son algo así como Raúl, Guti e Iker en el Madrid. O como Xavi y Puyol en el FC Barcelona.

Cuando Abramovich baja al vestuario, hay respeto. Pero con Terry y con Lampard el trato es especial. A Lampard incluso le deja uno de sus barcos para navegar. Cuando el Chelsea ganó su primera Liga, el propio Frank reconoce que una de sus fotos favoritas es una en la que abrazado a Abramovich, levantan la Copa al lado de Terry y un hijo del presidente.

Lampard es el socio de Terry. Los dos capitanes. Los dos cantaron ayer el 'blue is the colour'. Todo es azul en Stamford Bridge. Y en el Chelsea, por fin, con Jose Mourinho al frente, hoy sí se creen que pueden ser campeones de Europa. Para los locos del fútbol, para los admiradores de Lampard, una recomendación: 'Totally Frank', un hermoso libro que huele a fútbol puro. EFE LV

Terra/EFE

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