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ODESUR 2006-BOXEO 

El nuevo meridiano pasa por Cruz das Almas, San Miguel e Irapá

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11/11/2006 - 17:15(GMT)

Hernán Bahos Ruiz Buenos Aires, 11 nov (EFE)- En las calles de Cruz das Almas, San Miguel e Irapá aún se escuchan los ecos de los golpes a puños del boxeador brasileño Hamilton Ventura da Conceicao, del argentino Diego Chávez y del venezolano José Angel Rodríguez.

Historia continua abajo

Cruz das Almas, en el interior del estado nororiental de Bahía; San Miguel, localidad de la Provincia de Buenos Aires; e Irapá, municipio del estado de Sucre, son las ciudades donde nacieron tres de los boxeadores que destacan en los Juegos de la Odesur.

El argentino y el brasileño son el fruto de familias en cuyo ADN deportivo aparece el boxeo y el venezolano un ejemplo claro de que no siempre son malos los golpes de la vida.

Hamilton Ventura da Conceicao, de 23 años y 81 kilos de peso, subió por primera vez al ring este año y desde entonces ha disputado veinticuatro peleas sin saber lo que es perder.

El viernes debutó como internacional en los Juegos de Odesur.

"Tengo que mucho aprender, pero muchos deseos de llegar lejos", dijo a Efe con conmovedora humildad el espigado moreno, que antes de dejarse llevar por el deporte trabajaba como ayudante de carpintería y albañilería al lado de su padre.

Hamilton encontró en su tío Washington Silva, cinco años mayor, al principal incentivador, pero a la vez es su principal obstáculo.

Hamilton y Washington pelean en la misma categoría, pero el tío, con una experiencia y calidad que se resumen en seis años como titular de la selección, es el máximo candidato de Brasil a los Juegos Panamericanos de 2007 y a los Juegos Olímpicos de 2008.

Hamilton disputa los Juegos de la Odesur porque su tío se lesionó, y sólo la repetición de un infortunio similar podría abrir las puertas al novato para disputar Panamericanos u Olímpicos.

"¡Pelear contra mi tío, nunca! El me ayudó y me condujo hasta dónde llegué. El tiene todo a su favor", manifestó Hamilton.

Si su deseo de llegar lejos no se hace realidad, el hijo ilustre de Cruz das Almas sabe que debe volver a los estudios "porque el boxeo no es para toda la vida y yo empecé tarde".

Otro ejemplo de "nepotismo positivo" en el boxeo lo ofrece el argentino Diego Chávez, de 20 años y máximo candidato a la conquista de la medalla de oro en la categoría de 69 kilos.

Diego es el menor de una dinastía de hermanos boxeadores: Ismael, que luchó por la corona de los welter júnior; Abel, que también fracasó en la búsqueda del título de los welter, y Ariel, que rodó sin mucho éxito en el ámbito aficionado.

"Ellos me apoyan al cien por cien", dijo Diego, quien hace tres años se dejó contagiar por la pasión de sus hermanos y ahora está seguro de estar en el camino seguro para la consagración.

"Entre los de mi categoría tengo más experiencia en el ámbito internacional. Me faltan más combates, pero la velocidad y la puntería están a punto para ganar el oro", aseguró a Efe.

Su ídolo en el boxeo es Júlio César Chávez, "no porque tenga el mismo apellido" que el suyo, "sino por su estilo agresivo y contundente, que inspira miedo a los adversarios", apostilló.

Al venezolano José Angel Rodríguez el boxeo lo atrapó gracias a un auténtico golpe de suerte.

"Yo vivía peleando en Irapá, repartiendo coñazos (golpes) a todo el mundo hasta que un día apareció un tipo más grande que yo y me dio una paliza", explicó a Efe con entusiasmo el joven de dieciocho años.

La anécdota ocurrió en 2006 y la humillación le llevó a entrar en un gimnasio de su ciudad, en el interior del estado de Sucre.

"Comencé a entrenar, a entrenar, para ganar músculos y fue entonces que me convencieron de subir al ring", relató.

"Mejoré mi técnica y así pude tomarme la revancha con el tipo que me ganó en la calle. Ahora es distinto, el boxeo me ha enseñado a ser mejor persona y a no tener rabia de mis adversarios. Después que nos bajamos del ring, somos amigos", puntualizó.

Ahora con 57 kilos, una complexión fuerte y una rapidez en las piernas que desconcierta a sus adversarios antes de minarlos con su demoledora mano derecha, Rodríguez, más conocido como Irapá, está seguro de que puede llegar a la medalla de oro.

"Tengo mucho para aprender. Pero con lo que tengo puedo ir lejos", aseveró. EFE hbr/cmm

Terra/EFE

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