Falleció el ex lanzador Jonny Sain
Por Jesús Alberto Rubio
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Las constantes lesiones del veterano Sheffield lo hicieron volar hacia los campeones del nuevo circuito, donde seguramente de estar saludable, deberá también rendir buenos dividendos.
En este movimiento, y es a lo que quiero llegar, destaca la presencia de Humberto Sánchez, un prospecto velocista de 23 años que presenta números impresionantes. (Con él, llegaron a NY Kevin Whelan y Anthony Clagget, jóvenes relevos).
Pero, veamos a Sánchez: Nativo del Bronx, tuvo este año 10-6, con 2.63 de efectividad y 129 abanicados en 20 salidas lanzando para Toledo, Triple A y Erie, Doble A de Ligas Menores. Ah: ponchó a 129 en 123 innings. Para Joe Torre y el gerente Brian Cashman, Sánchez representa un excitante y sólido prospecto.
Con Erie, se fue de 5-3 y 1.76 de ERA, manteniendo a la oposición en tan .190 de average ofensiva en once salidas antes de ser promovido en junio a Toledo donde logró 4-1 y 2.05 en sus primeras cinco aperturas.
Sin duda, los Tigres de Detroit soltaron a un gran potencial que de momento los Mulos habrán de tener en su sucursal de Scranton, Triple A, en espera de en el futuro mediato poderlo recibir con los brazos abiertos en el Yankee stadium.
Para Detroit, Humberto Sánchez era uno de los mejores prospecto en su sistema de Ligas Menores.
Murió Johnny Sain
Johnny Sain, un estelar del pitcheo de los 40`s con los Bravos de Boston (LN), a sus 89 años de edad, partió el pasado día 11 con rumbo al cielo.
Sain se convirtió en el primer Bravo en lograr tres temporadas consecutivos con 20 o más triunfos y la tercera vez fue en 1948 cuando fueron a la Serie Mundial contra los Indios de Cleveland.
En ese clásico donde cayeron en seis partidos, ganó el de la apertura en duelazo de 1-0 a Bob Lemon y luego cayó 2-1 en el cuarto ante Steve Gromek.
Cleveland traía un tremendo staff de abridores: Lemon (20-14 y 2.82), Bob Feller (19-15 y 3.57) y Gene Bearden (20-7 y 2.43.
Los Bravos de Boston dependían de Sain (24-15 y 2.60) y Warren Spahn (15-12 y 3.71). Fue muy populr en aquellos días la rima de “Spahn y Sain and two days of rain”, es decir, según relata el colega Juan Vené en su obra “La Historia de las Series Mundiales”, que “si no llovía para posponer los juegos después de que lanzaran ellos dos, estaban metidos en problemas”.
Eso se confirmó en la confrontación contra Indios porque Sain ganó el primer y Spahn el cuarto. El tiempo estuvo normal; no hubo lluvia y pues… no pudieron ganar otro.
Esa vez los Indios traían a los dos primeros peloteros negros de su historia: Larry Dobby, el primero de raza negra en la Liga Americana y firmado un año antes –menos de tres meses después de que Jackie Robinson rompiera la barrera racial al llegar el 15 de abril de 1947 a los Dodgers de Brooklyn– y a Leroy “Satchel” Paige, contratado el 9 de julio ya a sus 42 años de edad de ese verano tras ser el más grande lanzador de las famosas Ligas Negras.
Piloto en la II Guerra Mundial
Pero sigamos con Johnny Sain: Firmado por los Tigres de Detroit como agente libre del béisbol amateur en 1936, estuvo en Ligas Menores hasta que en 1942 llegó a la Gran Carpa con Boston.
Después de trabajar en el bullpen (4-7 y 6 salves), el nativo de La Havana, Ark., se fue tres años del béisbol al prestar sus servicios como piloto de la Naval en la II Guerra Mundial.
Cuando retornó en 1946 a sus 28 años de edad , apantalló con cinco de seis temporadas con 20 triunfos o más para ser el gran héroe de los Bravos de aquellos días. Alguna vez recibió el mote de “El Hombre de las miles Curvas”.
Su control y consistencia fueron letales para los bateadores enemigos y al igual que su compañero Warren Spahn era invencible.
Fueron la mejor pareja de su tiempo. Ambos acumularon 153 victorias entre 1946 y 1950. (46% de los triunfos de los Bravos en ese periodo).
Su mejor temporada
Sain estuvo en tres Juegos de Estrellas, pero su temporada más dominante ocurrió en 1948 cuando fue líder de la Nacional en triunfos (24), juegos completos (28) e innings lanzados (316), en tanto lograba un impresionante 2.60 de efectividad. Obio: fue el Pítcher del Año (Sporting News).
A finales de la campaña de 1951 fue trasladado a los Yankees y con ellos compartió la felicidad de ganar las series mundiales de ese año, la del 52 y 53 dirigidos por Casey Stengel.
Sus últimos años en la loma trabajó tanto de abridor como relevista. El 54 con Yankees tuvo 6-6 y ¡22 salvamentos. Al dejar la actividad en 1955, dejó récord global de 139-116 y 3.49.
El mejor coach de pitcheo
Johnny Sain también hizo gran carrera como coach de pitcheo durante 17 años, ayudando a desarrollar grandes talentos, ganadores entre 16 y 20 triunfos por campaña entre los 60´s y 70´s.
Trabajó en esa función con seis diferentes equipos, incluyendo a los Yankees en los 60`s y los Bravos en 1977, 1985 y 86. Denny McLain, Whitey Ford y Jim Kaat fueron precisamente tres de esos grandes del pitcheo que tuvo bajo su supervisión.
“Johnny Sain es el más grande coach de pitcheo que he visto”, dijo Jim Bouton, uno de sus pupilos. Leo Mazzone, también reconoció la grandeza que tuvo Sain; no en balde, lo formó como pítcher y luego coach de pitcheo.
Jesús Alberto Rubio
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