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FÚTBOL-SUDÁFRICA 2010/CHILE 

Bielsa, un fanático del trabajo que habla a través del juego de su equipos

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10/10/2007 - 15:39(GMT)

Santiago de Chile, 10 oct (EFE)- Marcelo Bielsa, el argentino que aceptó la difícil tarea de llevar a Chile al Mundial de Sudáfrica 2010, es un fanático del trabajo que rehuye casi siempre a los periodistas y que prefiere manifestarse a través del juego que sus equipos muestran en la cancha.

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De hecho, un comentarista compatriota suyo recordaba hace poco tiempo que la última vez que el "Loco", nacido en Rosario hace 52 años, concedió una entrevista fue en diciembre de 1997, a un programa deportivo de la televisión argentina.

Después, sólo se ha dirigido al público a través de ruedas de prensa de duración indefinida, que suelen prolongarse por tres horas o más, en las que, contrariamente a su mutismo habitual, se explaya en cada pregunta hasta que el último periodista se da por satisfecho.

En esas comparecencias, no le saca el bulto a ninguna interrogante, aunque suele insistir hasta la saciedad en sus conceptos básicos: su predilección por el fútbol de ataque, definido como ultraofensivo por los comentaristas de ayer y de hoy y su fanática adicción al trabajo.

También su capacidad incesante por el estudio del fútbol a través de vídeos -se dice que posee más de 25.000- y su insistencia en que sus jugadores absorban sus ideas, mediante largas sesiones en que les hace repetir jugadas hasta que se considera más que satisfecho con los resultados.

En los escasos fragmentos de su trabajo con la selección de Chile que ha permitido presenciar a la prensa, ha llamado la atención su método de numerar jugadas, al estilo de trabajo de los equipos del fútbol estadounidense, que los jugadores deben conocer hasta reaccionar a sus órdenes como un acto reflejo.

También ha llamado la atención su estricto sentido de la disciplina, que en Chile ha sido bienvenido después de años de ver a futbolistas remolones en los ejercicios físicos y poco acostumbrados al trabajo intensivo en la preparación de los partidos.

Bielsa trasladó también a Chile su costumbre de filmar las prácticas, al extremo de ordenar la construcción de una torre especial para ello en un campo de entrenamiento.

Otra novedad ha sido la preparación especial como 'sparring' de su equipo a la selección sub 18, a la que ha adiestrado para que se mueva, marque y ataque como harán los futuros rivales de Chile.

Los primeros resultados de su trabajo en Chile se vieron en los dos amistosos que la selección jugó en Viena a comienzos de septiembre (1-2 frente a Suiza y 2-0 a Austria) y el nuevo escenario de su labor gustaron.

Como tal vez nunca antes, Chile fue un equipo con alma ofensiva; los aficionados se deleitaron al ver a los jugadores corriendo tras cada balón como si fuese el último y apreciar cómo Chile también era capaz de llegar al área rival con seis o siete jugadores en actitud de ataque.

La presencia de Bielsa en el banco de Chile no ha dejado a nadie indiferente, ni en el país ni más allá de las fronteras, incluido Argentina, cuya selección también dirigió y donde, como es lógico en un país que respira fútbol, tiene admiradores y detractores.

Admiradores que lo elogiaron sin medida por su campaña en las eliminatorias del Mundial 2002 y en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 y detractores que pidieron su cabeza cuando Argentina se quedó en la primera fase del mismo torneo de Corea-Japón.

En Chile, su breve trayectoria de poco más de dos meses le ha significado muchos admiradores y escasos disidentes, al menos hasta que llegue el momento de comenzar a estampar su verdad, este día 13, en el campo del Estadio Monumental de Buenos Aires, donde Argentina recibirá a Chile en la primera jornada de las eliminatorias rumbo a Sudáfrica 2010.

Después, en el contexto de un fútbol chileno que tiene fama de caníbal, pues suele devorar a sus seleccionadores, hablarán los resultados que, a fin de cuentas, es la única verdad que prevalece y perdura en esta pasión de multitudes que es el deporte del balompié.

EFE (Con fotografías) ns/cmm/og

Terra/EFE

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