Silvio García, ¡clase de bateador!
10/12/2007 - 21:25(EST)
Por Jesús Alberto Rubio
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Nació en Limonar, Matanzas, el 11 de octubre de 1914 y se siempre lució como un excelentísimo bateador derecho, teniendo una fuerte musculatura de 6 pies y 195 libras de peso.
Llegó en plenitud de sus facultades al béisbol mexicano y fue todo pundonor, enorme bateo, entrega, velocidad… y pronto se convirtió en otro de los grandes ídolos del béisbol.
Tuvo siete formidables campañas en la Liga Mexicana y trascendió especialmente por su pitcheo en su temporada de debut del 38, pero luego fue un consistente y poderoso bateador y excelente campo corto con un poderoso brazo.
Fue todo un gran estelar de la pelota mexicana entre 1938 y 1948.
Campeón con El Aguila
Debutó con el Aguila de Veracruz en 1938 para ayudarlos a conseguir el bicampeonato y lo curioso fue que lo hizo en calidad de lanzador, única temporada que en nuestro béisbol se le vio en esa función.
Sus números fueron de 10-2, nueve juegos completos, con tres blanqueadas y 1.67 de efectividad, siendo superado en este último renglón por sus compañeros de equipo, Julián “Pajón” Ramírez (1.02) y Martín Dihigo (0.90).
Fue el tercero en ganados debajo de Dihigo (18) y Chet Brewer (17), de los Alijadores de Tampico.
Al “Pajón”, fíjese que privilegio, tuve el gusto de tratarlo, conocerlo ya grande de edad en los 70´s, cuando todavía se ponía el uniforme de béisbol para lanzar en los circuitos amateurs jarochos…. Pero hace ya tiempo que le perdí la huella.
Tolete de gran respeto
Al Bat, Silvio García fue por demás especial: cuando no lanzaba, Agustín Verde, su timón en ese año en Veracruz, lo ponía a jugar (tercera base) ya que era un tolete de mucho respeto y la prueba fue este resultado: .349 (el octavo mejor), 4 jonrones y 27 producidas y 38 anotadas, además de diez estafas.
Fue aquel Aguila donde también brillaron en gran forma Nerón Arjona de receptor, Raúl “Chicalón” Méndez en primera, José Luis “Chile” Gómez en la segunda y el veracruzano Alberto Cornejo en el short. Ahí también estuvieron Jacinto Roque y “Popeye” Salvatierra.
Con el México
Sin embargo, Silvio García no volvió a México hasta la temporada de 1941 para enfundarse en la casaca del México con quienes jugó de campo corto y segunda base y mire la clase de ofensiva que volvió a demostrar: .366, siendo líder en hits (159); once triples, 5 de vuelta entera.
En esa campaña impuso marca de más turnos al bat (434) dejando atrás la de 384 que un año antes había establecido Sam Bankhead jugan con los Industriales de Monterrey.
La siguiente temporada bateó .364, el mejor del equipo Rojo que dirigía Ernesto Carmona. El 43 pegó .301 bajo el mando del “Chile” Gómez.
El 44 empezó con el México pero fue cambiado a los Azules y haciendo de nuevo gran pareja con “Chile” Gómez, ayudó a conseguir el tercer banderín al equipo de Jorge Pasquel, evocando lo que juntos habían hecho en 1938 con El Aguila.
Esa vez entre el México y los Azules, promedió .314, tres triples, con 73 anotaciones, siendo líder en robos con 31. Usted dirá la clase de bateador que era el cubano ya que fue segundo en veces al bat (373), tercero en dobles (25) y jonrones (11, empatado con Jesús Vidal) e impulsadas (83). Fue quinto en impulsadas (117).
Volaba en los senderos
Para la siguiente campaña, en 1945, le fue mucho mejor: .350, 15 jonrones, 80 impulsadas, 70 anotadas y 40 estafas. Dio 21 dobles y 7 triples.
Los 40 robos de bases superaron el récord de Sam Bankhead, quien en 1940 había logrado 32, así como empatando lo hecho por Agustín Bejerano de ser campeón en esa especialidad en dos años seguidos (38-39).
“Pijini” Bejerano en la temporada del 46 sería el nuevo rey de robos al lograr 46.
Ese año Silvio pegó nueve hits consecutivos, pero a la siguiente temporada Pedro Formental, de los Tuneros de San Luis, apantalló con un formidable 10-10 para la marca de la época.
Por supuesto que este tipo de notable trayectoria no podía pasar inadvertida para el béisbol organizado, de tal suerte que el nativo de Limonar, Cuba, estaba ante la posibilidad de ser invitado para pasar a la historia como el primer pelotero de color ¡en Ligas Mayores!
Lo que pudo haber sido…
No hay vuelta de hoja: Silvio García pudo haber sido el Jackie Robinson del 47.
En el verano de 1946, Walter O´Malley, el gran magnate de los Dodgers de Brooklyn pidió al gerente del equipo, Branch Rickey, que lo entrevistara en la Habana.
Silvio se encontraba en plenitud de facultades.
Y, la idea era ¡invitarlo para que fuera el primero pelotero negro en las Ligas Mayores!, qué cosa, amigo.
Pero, debe saber el por qué buscaban la histórica firma del talentoso cubano quien contaba con extraordinarias facultades para ser un gran jugador de la Gran Carpa.
Por supuesto que en esos años era plenamente conocido por su real valía, talento y capacidad como pelotero.
Sus grandes actuaciones en los 30 y 40´s en Cuba, Dominicana, Puerto Rico, México y las Ligas Negras, le daban el crédito suficiente de ser considerado como un viable candidato para tan notable honor histórico.
Inclusive, había visto acción con el Club Sherbrook de la Liga Peninsular de Canadá, donde fue el líder de los bateadores con promedio ofensivo ¡de .395!
Rescate valioso
Antes de continuar, anoche en el “Héctor Espino”, sólo uno o dos de muchos aficionados sabían de la historia de Silvio García ¡imagínese qué cosa!
Alguien me preguntó ¿Silvio Rodríguez, el cantante?, por lo que de inmediato me dije para mis adentros bien había valido la pena retomar esa mañana y publicar la primera parte de la vida de este enorme pelotero y les hice a los amigos una síntesis de la grandeza de nuestro personaje.
Sigamos.
Exactamente: Silvio García fue un pelotero de gran dimensión y pudo haber sido él y no Jackie Robinson quien rompiera en 1947 la barrera racial en Ligas Mayores.
Sin embargo, hubo estos factores:
Su temperamento no iba a aceptar los insultos de la fanaticada y mismos peloteros y directivos… y quizá algunos cronistas de béisbol.
Incluso, su edad (32) y el idioma, influyeron en la decisión de Rickey; y es que después de todo, Jackie tenía el perfil ideal como candidato si podía mantener su orgullo y temple en orden, algo para lo cual quizá Silvio no estaba preparado.
La diferencia con Jackie
Robinson era educado, estructurado y altamente moral; un estudiante americano completo e incluso con un honorable cargo de oficial de la Armada. Era el caballero hecho atleta; un ejemplo en casi todos los aspectos de su vida.
Sabido es que Jackie había sido el primer atleta de cuatro modalidades en la UCLA. Jugaba beisbol y básquetbol; corría y saltaba en pista, además dominaba completamente el campo de futbol americano (el 41 jugó con Los Angeles Bulldogs).
También encabezó la marathon en 1939 con un promedio de doce yardas; luego quedó en segundo lugar en la ofensiva total de la Conferencia del Pacífico en 1940, mostrando ese estilo agresivo en la carrera que sería su clásica característica en los diamantes del beisbol. Fue un héroe duro de detener en cualquier lugar.
El destino glorioso, pues, correspondió a Jackie y no a Silvio.
De nuevo con el México
En 1948 Silvio García regresó por cuarta temporada al México Rojos para hacer una formidable llave con Marvin “La Coqueta” Williams. Bateó .295, con 80 anotadas, 32 impulsadas, un triple, trece triples y un cuadrangular. Fue su última aparición en la pelota mexicana.
Los números que acumuló en siete campañas, nos hablan de su enorme categoría: .335 con 52 jonrones, 440 impulsadas y 130 estafas.
Volvió a EU para jugar con el Habana Cubana de la Liga Internacional de la Florida donde resultó ¡campeón bat!, pero lo más trascendente fue el hecho de dar fin en ese circuito a la barrera racial el 9 de abril de 1952, siendo acompañado en esa histórica aventura por su paisano Angel Scull y George Handy, del Miami Beach.
¿Algo es algo?
Silvio está conceptuado a la altura de los grandes jugadores que hubo en Ligas Negras; lo mismo que al nivel de los Martín Dihigo, Ramón Bragaña, Minnie Miñoso, Manuel “Cocaína” García, Lázaro Salazar, Conrado Marrero, Sandalio Consuegra, José Méndez, Cristóbal Torriente, Roberto Ortiz, Alejandro Crespo…
Los viejos aficionados del béisbol de Cuba, tienen muy presente la figura y el recuerdo de este gran pelotero que falleció hace 30 años (30 de agosto de 1977).
Pero no sólo hay añoranza en su notable figura, sino que sus números y registros, especialmente ofensivos, elevan esta memoria eterna de Silvio García.
Sin duda, un hombre Salón de la Fama que merece todos nuestros respetos y admiración a través del tiempo.
Jesús Alberto Rubio - Las Grandes Ligas.com




