Otro revés para el comisionado y el sindicato de jugadores
25/1/2008 - 00:02(GMT)San Francisco (EEUU), 24 ene (EFE)- La lucha por solucionar el problema del dopaje dentro del béisbol profesional de las Grandes Ligas recibió hoy, jueves, otro espaldarazo por parte de la justicia al permitir que los investigadores federales puedan seguir usando los nombres y muestras de orina de unos 100 jugadores.
Estos jugadores dieron positivo en las pruebas de dopaje y a partir de ahora sus nombres podrán ser dados a conocer públicamente, algo a lo que se oponían los directivos de las Grandes Ligas y del Sindicato de jugadores.
Mientras, el comisionado del béisbol profesional de las Grandes Ligas, Bud Selig, sigue insistiendo que el programa antidopaje que tienen establecido bajo su control es el mejor para solucionar el problema, otros piensan que ha llegado la hora de que sea un organismo independiente el que las realice para que tengan fiabilidad.
El tribunal accedió a reconsiderar su propio veredicto original que le otorgó acceso a la evidencia a los investigadores.
Su nuevo dictamen se da para revocar tres fallos previos de juzgados menores que prohibieron a las autoridades tener acceso a los nombres de los peloteros que dieron positivo en los análisis.
El acceso a los nombres podría fortalecer el caso de perjurio contra el toletero Barry Bonds, ex pelotero de los Gigantes de San Francisco, que está acusado de mentirle a un jurado sobre su supuesto consumo de esteroides.
El portavoz de las Grandes Ligas, Rich Levin, rehusó comentar sobre el dictamen y tampoco lo ha hecho hasta el momento, Michael Weiner, principal abogado del sindicato de jugadores.
Los investigadores confiscaron archivos digitales en 2004 que contienen resultados de pruebas al realizar allanamientos en laboratorios vinculados con el programa antidopaje de Grandes Ligas.
Las autoridades tenían órdenes de registro sólo para 11 jugadores, pero al final confiscaron los resultados de todos los peloteros de Grandes Ligas.
El gobierno argumentó que confiscó todo porque los 11 nombres que quería estaban mezclados con otros nombres en los discos duros de las computadoras.
El sindicato de jugadores demandó para evitar que el gobierno tuviera acceso a los archivos, diciendo que su confiscación violó los derechos constitucionales de los jugadores de la privacidad médica.
Las muestras fueron recopiladas por instrucciones de Grandes Ligas el año anterior como parte de una muestra para detectar la magnitud del uso de drogas dentro del béisbol profesional.
Los jugadores y dueños de equipos acordaron en su convenio laboral que los resultados serían confidenciales, y cada jugador recibió un número codificado para identificarlo.
El nuevo dictamen jurídico a favor de las autoridades federales complica todavía mucho más a casos como el Bonds que se encuentran en un proceso legal de cargos formales en su contra.EFE dg/rl
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