Boca puso corazón de campeón para vencer a Colo Colo con un 4-3 inolvidable
28/3/2008 - 04:27(GMT)El argentino Boca Juniors derrotó al chileno Colo Colo 4-3 (1-2) la noche del jueves, en un partido de altísimo nivel emotivo, por la cuarta fecha del Grupo 3 de la Copa Libertadores de América 2008, jugado en el estadio La Bombonera, en Buenos Aires.
Martín Palermo (29), Leandro Gracián (49), Rodrigo Palacio (66) y Neri Cardozo (88) marcaron los goles de Boca, mientras que Gustavo Biscayzacú (24 y 42) y Rodolfo Moya (90+2) convirtieron para Colo Colo.
Las emociones incluyeron también un penal que Palermo erró a los 28 minutos, además de que el equipo local jugó gran parte del partido con diez jugadores por la expulsión del zaguero Fabián Monzón (22).
Con este resultado, Boca pasó a compartir la punta del Grupo 3 con el mexicano Atlas, aunque los de Guadalajara tienen mejor diferencia de gol, seguidos por Colo Colo (6) y el venezolano Unión Maracaibo (2), ya eliminado.
Boca llegaba a este encuentro con sed de revancha tras la caída ante el 'Cacique' en Santiago (2-0), pero también con la necesidad de ganar sí o sí para no ver complicadas sus posibilidades de clasificación.
Desde el comienzo, se vio un encuentro cargado de pasión e intensidad, con un Boca que salió decidido a llevarse por delante a su rival, pero también con un Colo Colo inteligente, plantado para tratar de explotar los amplios espacios que dejaba el local en su búsqueda.
El equipo auriazul tuvo su primera gran ocasión con un remate del colombiano Fabián Vargas que rebotó en el poste izquierdo cuando el arquero Cristian Muñoz ya estaba vencido, pero el panorama se le complicaría con la expulsión de Monzón, en un fallo apresurado del árbitro paraguayo Carlos Amarilla.
Para colmo, Colo Colo aprovechó de inmediato el hombre de más y se puso 1-0 con una precisa habilitación de Jorquera para Biscayzacú, que ingresó solo por la derecha para vulnerar a Mauricio Caranta con un remate bajo.
Con mucha vergüenza y amor propio, Boca redobló la apuesta y tuvo otra ocasión con un penal discutido por una falta de Rojas a Palermo, pero el artillero de Boca desperdició la ocasión tirando afuera su remate.
Menos de un minuto después, Palermo se reivindicó con el empate, que llegó con una jugada a pura guapeza, para rematar de tijera y luego empujar el balón con otro frentazo, tras el rebote que dio Muñoz.
Pero la arremetida de Boca dejaba muchos huecos en el fondo, y Colo Colo volvió a mostrar contundencia para adelantarse en la cuenta, de nuevo por intermedio de Biscayzacú, que tocó a la red tras recibir el pase de Sanhueza en una posición polémica.
Herido en su orgullo, el equipo auriazul inclinó la cancha en el comienzo del segundo tiempo, y Vargas dio un gran pase desde la derecha para la entrada de Gracián, que aprovechó la floja marca de los centrales visitantes para derrotar a Muñoz con un remate cruzado y marcar el empate en dos goles.
El local ampliaría su dominio y pasaría por primera vez al frente con una asistencia precisa del ingresado Cardozo para Palacio, que eludió a Muñoz con una gambeta larga y definió con un toque suave.
Palacio fue la gran figura de la noche, no sólo por el tanto, sino por su participación en todos los ataques del local, la velocidad y el despliegue que exhibió para inquietar a la zaga visitante, y la actitud y determinación que tuvo para mostrarle el camino a su equipo.
Tras ponerse en ventaja, Boca intentó bajar el ritmo por el tremendo esfuerzo realizado, y Colo Colo salió de su letargo para construir un encuentro de ida y vuelta.
El equipo chileno no podía entrar, pero creó peligro con remates de media distancia, y Caranta debió esforzarse al máximo para desviar sendos 'bombazos' de Gonzalo Fierro.
Pero en uno de los contraataques, Palacio se llevó la pelota hasta un lateral, arrastró las marcas y habilitó a Cardozo, que avanzó en soledad y 'fusiló' a Muñoz con un disparo alto y violento para el 4-2.
Después, ya en tiempo de descuento, Moya se mostró certero en uno de los tiros desde afuera del área, y con un derechazo cruzado venció a Caranta para reducir la diferencia al mínimo.
Boca festejó como una goleada un triunfo construido con el corazón y temple de un auténtico campeón, ante un adversario que fue preciso y contundente cuando tuvo sus ocasiones, pero le faltó capacidad y espíritu de lucha cuando estaba en condiciones de dar el gran golpe en La Bombonera.
Terra/AFP




