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FUTBOL-R. ZARAGOZA 

Caída Zaragoza a zona de descenso parece la "Crónica de una muerte anunciada"

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7/4/2008 - 13:32(GMT)

Enrique Pérez Zaragoza, 7 abr (EFE)- Un Real Zaragoza que ayer se situó por primera vez en la temporada en posiciones de descenso parece un firme candidato a perder la categoría, algo nada extraño por su trayectoria esta temporada y que, trasladándolo al mundo de la literatura, se parece demasiado a la famosa novela de Gabriel García Márquez "Crónica de una muerte anunciada".

Historia continua abajo

Un equipo que a principio de temporada había realizado la mayor inversión en fichajes de toda su historia ha caído en el pozo del descenso cuando solo restan siete jornadas para el término liguero, pero la situación no es más que un proceso de degeneración que se veía venir desde hace mucho tiempo.

El que mejor lo explicó, sin saber que estaba describiendo el proceso de degradación, fue el técnico del Real Betis, Paco Chaparro, que ayer en la rueda de prensa posterior al encuentro en el que su equipo venció por 0-3 dijo que cuando se hizo cargo del conjunto verdiblanco, en la jornada decimocuarta, el Zaragoza gozaba de siete puntos de ventaja con respecto al Betis mientras que hoy el equipo andaluz se encuentra ocho puntos por encima.

La caída del equipo aragonés ha sido lenta y progresiva ya desde antes de que finalizara la primera vuelta de la competición.

El conjunto que entonces entrenaba Víctor Fernández acabó la primera vuelta de la liga en lo que se consideraba una posición lógica, en puestos de competición europea, pero ya se atisbaba una tendencia descendente puesto que en los cinco encuentros previos al final de esa primera vuelta sólo sumó 5 puntos de 15 posibles y marcó tres goles.

Los problemas de vestuario con los que convivió Víctor Fernández, que no supo resolver, y la nula capacidad para ver un juego atractivo, como se esperaba, fueron degradando la situación hasta que ésta fue insostenible y, a pesar de ser la bandera de enganche del proyecto del máximo accionista del equipo, Agapito Iglesias, resultó destituido dando el timón entonces a un Ander Garitano que fue un visto y no visto, porque se convirtió en el entrenador más breve de la historia zaragocista pues duró una semana y tuvo el tiempo justo de dirigir un partido de Copa y uno de Liga.

El técnico de Derio adujo razones personales para dejar el cargo y el siguiente en ocupar el "caliente" banquillo del conjunto aragonés fue Javier Irureta, quien pese a su experiencia no pudo mejorar la tendencia descendente del equipo.

El también preparador vasco no superó el mes y medio de vida en el cargo porque tras este tiempo se dio cuenta de que era incapaz de reconducir la situación y presentó la dimisión cuando ya el equipo estaba en plena descomposición, como demuestra el hecho de que consiguiera cuatro puntos de 24 posibles.

Irureta había llegado a la capital maña cuando el Real Zaragoza ocupaba la undécima plaza de la tabla y estaba a tres puntos de las posiciones que llevan a Segunda.

Los dirigentes zaragocistas optaron por intentar encontrar lo que suele ser habitual en estos casos, un hombre de la casa, y Manolo Villanova dejó el banquillo triunfador del Huesca, en Segunda B, para volver a la que es su casa de toda la vida con la mayor de las ilusiones, tal y como reconoció el día de su presentación.

Su llegada a La Romareda pareció cambiar el aire del equipo porque en su debut se logró derrotar al Atlético de Madrid y se vio una actitud diferente en los jugadores, pero solo fue un espejismo porque su llegad tuvo un efecto gaseosa.

Tras cinco encuentros el equipo maño solo ha logrado el citado triunfo frente al conjunto colchonero y un empate con el Almería en La Romareda y ha perdido con el Villarreal, el Valladolid y el Betis, estos dos últimos directos rivales en la lucha por evitar el descenso, lo que le ha dejado inmerso en dicha zona.

El problema del conjunto zaragozano es que da la sensación de estar muerto y no tener capacidad de reacción ni de saber sobreponerse, además de ver a unos jugadores atenazados debido al miedo al descenso y ya se sabe que en el deporte la mentalidad es más importante que la mayoría de cosas que lo rodean.

El miedo a perder acaba haciendo caer derrotado y apenas hay jugadores capaces de tener el suficiente temple y la energía necesaria para contagiar al resto de jugadores.

Lo peor de las últimas derrotas no han sido las derrotas en sí sino la sensación de impotencia que ha dejado el equipo, ante el que se muestra un negro futuro si no es capaz de reaccionar.EFE ep/jag

Terra/EFE

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