El nacionalismo chino se impone a la presión política de Occidente
6/5/2008 - 02:17(GMT)Santiago Castillo Pekín, 6 may (EFE)- A menos de cien días para que comiencen los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, China afronta su recta final convencida de haber logrado imponerse a Occidente por su política en el Tíbet.
El país asiático no va a permitir que nadie estropee el éxito de unos Juegos que pueden marcar el inicio de una nueva era política y económica en el país.
Para Pekín, los Juegos son como una exposición universal de lo que es capaz el pueblo chino, cuya idiosincrasia confuciana ha quedado bien reflejada por las recientes marchas políticas en varias ciudades chinas contra los movimientos independentistas tibetanos y en apoyo al Gobierno.
La economía china afecta a una gran parte de los ciudadanos del mundo, en especial a los occidentales, opinan expertos en asuntos asiáticos, quienes resaltan lo difícil que resulta enfrentarse a China.
Lo que ha ocurrido con el boicot a la multinacional francesa Carrefour en China, cuyas pérdidas han sido millonarias, es un claro ejemplo de una realidad que, guste o no guste, es un botón de muestra de cómo los chinos defienden sus intereses nacionales y de la hegemonía mundial que tendrán en un par de décadas.
China va a ser un gran referente económico del mundo, como lo demuestra la buena imagen que la República Popular China, a diferencia de países colonizadores europeos y de EEUU, tiene en África.
El comercio bilateral de ese continente con China llegará a los 100.000 millones de dólares anuales a finales de la presente década, lo que la convertirá en su socio más importante.
China es también el segundo mayor socio comercial de la Unión Europea (UE), y nadie quiere ofender al gigante económico asiático entre la mayoría de sus países miembros, cuya dependencia de China es muy importante.
La misma situación ocurre con EEUU, dado que cada año su dependencia financiera de China aumenta de forma ostensible, incluso recientemente Washington ha sacado a Pekín de su "lista negra" de Derechos Humanos.
El objetivo de China ya no es extender el comunismo a otras partes del mundo, aunque esta corriente ideológica, instaurada como sistema político en 1949 por Mao Zedong, ha conseguido dar de vivir al pueblo y que la nación progrese.
En China, la disciplina y la rigidez de una administración influida por un notorio nacionalismo sirven también para que los dirigentes más jóvenes del Partido Comunista Chino (PCCh) contemplen con optimismo el desarrollo económico de un país cuyo crecimiento anual ronda casi el diez por ciento.
Además, estos jóvenes dirigentes, conocidos como los de la "quinta generación", tras, obviamente, las de Mao Zedong, Deng Xiaoping, Jiang Zemin y Hu Jintao, quien finalizará su mandato en 2012, apuntan las claves de una reforma política de la que se esperan sus primeros indicios tras la Expo Universal de Shanghai en 2010.
Sus conclusiones políticas tomarán forma en el XVIII Congreso del PCCh en 2012.
La "democracia a lo chino", impregnada de un "capitalismo popular", se entiende porque el régimen comunista aporta estabilidad política al país y soluciones a diversos problemas.
Entre ellos el sistema se enfrenta a retos como la demanda de subidas salariales -aún hay unos 300 millones de chinos con ingresos diarios de tres dólares, según el Banco Mundial (BM)-, y problemas medioambientales, de empleo, sanidad, asistencia social y vivienda, entre otros.
La estrategia política del Gobierno chino ha dado sus frutos, y aunque Pekín niega haber recibido presiones de EEUU y de la UE, una delegación tibetana, en nombre del Dalai Lama, ha mantenido conversaciones con las autoridades chinas en Shenzhen (sur) para solucionar la crisis desatada el pasado 10 de marzo.
La armonía de los Juegos Olímpicos regresa a su normalidad, de la que nunca tenía que haber salido, pues como coreaban los chinos en sus recientes marchas políticas, "amor a China" y "unidad en el poder" son armas suficientes para que el país quiera mostrar su impresionante desarrollo al mundo, aunque sea a través del deporte.
En definitiva, con la situación de Taiwán en una fase de tranquilidad tras la victoria del Kuomintang (KMT), partidario de cierto acercamiento a Pekín, y la relajación de las tensiones con Japón, país que visita a partir de hoy el presidente Hu Jintao, China tiene los ojos puestos en los JJOO de este verano.
Los chinos quieren seguir alimentando su natural nacionalismo derrotando, por primera vez en su historia, a EEUU en número de medallas en los JJOO de agosto próximo. EFE sc/mz/cd
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