Portada Terra USA > Deportes >

TENIS-COLOMBIA 

Las montañas de Bogotá y una sonrisa, la gran motivación del iraní Barhami

Imprimir Enviar a un amigo Newsletters RSS
8/5/2008 - 19:17(GMT)

Marisol Larrahondo B.

Historia continua abajo

Bogotá, 8 may (EFE)- Cuando el avión en el que viajaba el tenista iraní Mansour Bahrami estaba a punto de aterrizar en el aeropuerto El Dorado de Bogotá, él, por su ventanilla puedo encontrar un gran parecido entre su ciudad natal, Teherán, y Bogotá, por las montañas y el espectacular paisaje verde de la capital colombiana.

Entonces encontró una motivación más al llegar a Colombia, en donde este fin de semana disputará un torneo amistoso de veteranos con otros grandes jugadores, como el estadounidense Jim Courier, el español Sergi Bruguera y el colombiano Mauricio Hadad.

"Tan pronto vi las montañas me acordé de Teherán en donde también hay muchas, y tiene un hermoso paisaje verde muy similar a Bogotá", señaló a Efe entre sonrisas el tenista iraní, nacionalizado francés, quien tiene como principal objetivo divertir durante el próximo fin de semana a la juventud colombiana.

El llamado 'mago de la raqueta' se confiesa un payaso en la cancha, pues su intención además de jugar al tenis, es hacer reír a la gente.

"La verdad, yo me siento como un artista para hacer reír a la gente. Quizá mi vida fuera de las canchas es menos divertida, pero dentro de ellas me da mucho placer hacer reír al público, sobre todo a los chicos, por eso dentro de una cancha me vuelvo como un payaso, pues mi felicidad es divertir" enfatizó Bahrami.

En su vida profesional el tenista iraní fue especialista en la modalidad de dobles al lado de otras leyendas del tenis como Jimmy Connors, Bjorn Borg y John McEnroe, entre otros.

Sin embargo, más que ganar títulos y llegar a finales en los diferentes torneos en los que participaba, Bahrami tenía una actitud diferentes a los demás.

"No es que no me gustara ganar, pero si gano y hago divertir a la gente me siento feliz, si pierdo y aún así los hago reír, pues también estoy feliz, porque para mí lo más importante es eso. De nada me sirve ganar si la gente no está contenta con mi tenis, es como si hubiera perdido. Pero si pierdo y la gente aún me sonríe, es como si hubiera ganado", comentó.

Bahrami es fruto de la lucha y el esfuerzo personal, tras haber vivido una infancia no muy fácil en Teherán, en donde prácticamente era prohibido jugar al tenis, por considerarlo un deporte elitista.

Mostrando su mano derecha, el jugador reconoció que en sus inicios debió practicar solo con la mano, situación que lo llevó a irse a Francia en donde demostraría su gran talento y en donde se convirtió en un especialista en la modalidad de dobles.

Pero cuando descubrió que se inclinaba más por divertir a la gente que por ganar, entonces los años no fueron impedimento para seguir saliendo a las canchas a divertir al publico a través de jugadas mágicas y de fantasía, que siempre arrancan una carcajada o una sonrisa al más serio de los aficionados. EFE mlb/mlm.

Terra/EFE

Imprimir Enviar a un amigo Newsletters RSS
Búsqueda