Piragüista que recorre las costas mexicanas asegura haber sentido miedo
12/5/2008 - 20:02(GMT)Gustavo Borges México, 12 may (EFE)- El piragüista mexicano Abraham Levy, quien recorre en su kayak 11.000 kilómetros de las costas de su país, confesó hoy haber sentido miedo en alguna parte del recorrido, pero dijo mantener la alegría con la que empezó a cumplir la hazaña.
"Claro que he sentido miedo, pero siempre me encomiendo al piloto del universo, un ser superior que sé que existe, algunos llaman Dios, y me inspira confianza", dijo a Efe el atleta de 27 años de edad, que inició su travesía en el Golfo de México y ahora avanza por el Pacífico hacia el sur.
Levy comenzó su trayecto el pasado mes de octubre en la playa de Bagdad, en Matamoros (noreste), en la frontera de México con Estados Unidos, en un afán de promover el cuidado de la naturaleza y de divulgar los encantos de las costas de su país.
"Ya cumplí el 63 por ciento del recorrido y he tenido experiencias de todo tipo, desde una ballena que golpeó mi embarcación hasta un reciente encuentro con centenares de mantarrayas que me rodearon en Cabo Pulmo, en Baja California Sur", explicó.
Después de siete meses de soledad en el mar, el navegante ha bajado cinco kilos de peso, pero está saludable, aunque ha tenido momentos de apuros, como cuando casi se quedó sin provisiones de agua, hace unas semanas, en el desierto de Vizcaíno, situado en el paralelo 28.
"Siempre llevo agua para tres días. Esperaba abastecerme en un campamento pesquero, pero estaba abandonado, emprendí una caminata de 90 kilómetros y tuve la suerte de encontrar a dos personas que traían una tina con agua en su camioneta", dijo.
Levy lleva un ritmo de 65 paladas por minuto que le permite moverse a unos cinco kilómetros por hora.
Su kayak no lleva ningún motor y el viaje es en armonía con el ambiente, con cero contaminación.
"Resulta difícil llegar a tierra y regañar a las personas que tiran basura; tengo una estrategia mejor; me pongo a recoger los desechos y casi siempre los nativos, apenados, me siguen", dice al tocar el tema de cómo crear conciencia en la gente acerca de el castigo de los humanos a la naturaleza.
El deportista mexicano terminará en unos cuatro meses en el río Suchiate, en el estado de Chiapas, fronterizo con Guatemala, y luego espera divulgar sus experiencias en conferencias en universidades y quizás en otras naciones, como Estados Unidos y Canadá, de donde ha recibido invitaciones.
"Ha sido un viaje de contrastes, hace poco pasé una noche fatal por el ataque de los mosquitos en la isla San José, pero también he tenido experiencias maravillas como la del lobo marino que recostó su cabeza en mi embarcación y así estuvo un rato, algo bello, imposible de describir", apuntó. EFE gb/cr
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