El inglés, un idioma aún poco habitual en las calles de Pekín
24/7/2008 - 10:35(GMT)Las personas que visiten Pekín con motivo de los Juegos tendrán como problema la barrera comunicativa, en un país en el que resulta más eficaz el sistema de gestos o conocimientos rudimentarios de mandarín que hablar inglés, una lengua con muy poca implantación en China.
Las autoridades locales han intentado mejorar ese contratiempo y para ello han impartido cursos intensivos a los voluntarios y a los taxistas, además de facilitar manuales de traducción a los locales de ocio y restaurantes.
"Welcome to take Beijing taxi" (Bienvenido a tomar un taxi de Pekín) es la locución que suena desde la puesta en marcha de un contador. La frase, incorrecta, se repite miles de veces por día en las arterias de la gran capital china, donde la mayoría de taxistas no puede ni defenderse en inglés.
"¿Qué tal? ¿Es vuestra primera visita en Pekín? ¿De dónde venís? ¡Bonito país! ¿Os gustan las compras?", repite automáticamente en inglés Zhan Zhuang, uno de los conductores, al ser preguntado sobre sus conocimientos de esta lengua.
Según cifras oficiales, más de 250 millones de chinos estudian inglés, lo que supone una quinta parte de la población. Pero en Pekín, en la calle, pocos pueden hablarlo. Incluso en los hoteles, restaurantes y otros comercios con gran clientela extranjera, el inglés no es una lengua generalmente implantada.
Algunos, como Zhan Zhuang, han aprendido de memoria varias frases, en ocasiones hasta bastante elaboradas, pero no tienen margen de maniobra para seguir una conversación que se salga de ese guión básico.
"Desnúdese por favor y póngase este conjunto. Póngase cómodo, regreso en un momento", recita en un perfecto inglés una empleada de un salón de masaje de alto nivel. La menor pregunta provoca una risa nerviosa y una mirada asustada.
Las informaciones bilingües de las tiendas o las cartas de menú de los restaurantes reservan también grandes sorpresas, con la presencia de traducciones al inglés a menudo llamativas, como una casa de comidas que promete "hacer explotar vuestro estómago" u otras que sirven "pollos sin vida sexual" y "una loncha de pulmón de marido y mujer".
En Internet han aparecido ya webs dedicadas al 'chinglish', esa peculiar modalidad de inglés que parece ser la practicada en China, en ocasión con expresiones absurdas y resultados sorprendentes, en gran parte motivados por los traductores automáticos.
La situación puede ser divertida para los curiosos, pero para las autoridades es uno de los principales quebraderos de cabeza. "Esas traducciones asustan o incomodan a los extranjeros y pueden provocar malentendidos, sobre todo sobre los hábitos alimenticios de China", publica la prensa local.
"Lo primero que va a impactar a los visitantes no serán quizá nuestras interesantes costumbres, nuestra arquitectura única o nuestros sabrosos platos, sino el 'chinglish' de nuestros carteles", avisó hace unos meses el 'China Daily'.
Para intentar poner un poco de orden en este lío idiomático, Pekín ha desplegado varios inspectores encargados de corregir los textos dudosos o incomprensibles.
Un manual de 170 páginas se ha distribuido también por los restaurantes, con más de 2.000 sugerencias sobre nombres de platos.
Terra/AFP




