Que veinte años no es nada, dice Dirk Nowitzki
6/8/2008 - 11:35(GMT)Desde hace veinte años esperaba cumplir su sueño: Dirk Nowitzki, una de las estrellas del básquetbol mundial está en las nubes desde que sabe que disputará sus primeros Juegos Olímpicos en Pekín y, como frutilla de la torta, ha sido designado este miércoles abanderado de la delegación alemana.
El viernes, cuando desfile a la cabeza de la delegación alemana durante la ceremonia de apertura en el 'Nido de pájaro', como se le conoce al Estadio Olímpico de Pekín, un "sueño se hará realidad" para el gigante rubio de los Dallas Mavericks de la NBA, de 2,13 metros de estatura, que por fin podrá descubrir la atmósfera única de los Juegos Olímpicos.
Participar en los Juegos "es una cosa que me motiva desde que tengo diez u once años. El viernes viviré algo emocionante", dice el ala-pivot alemán, primer europeo en ser elegido MVP (jugador más valioso) de la NBA, en 2007.
A los treinta años le llega la recompensa a Nowitzki, que ha llevado en sus hombros a la selección alemana de básquetbol desde inicio del siglo XXI. Una selección alemana que sabe lo que le debe a su "Wunderkind" (niño maravilla) y del que depende como quizás ningún otro quinteto del mundo.
Sin Nowitzki, el quinteto germano no sería gran cosa, sino más bien un conjunto ordinario, de tercer orden en el básquetbol internacional. Con él, y gracias a él, Alemania fue tercera en el Mundial de Indianápolis-2002, vicecampeona de Europa en 2005 y candidata a pelear por un lugar en el podio en cada torneo que disputa.
A contramano de lo que sucede en otros países, donde las estrellas rechazan defender a sus selecciones, Nowitzki se mantiene fiel a su enseña. "Hace ya doce años que se debate como un león por Alemania", subraya el seleccionador Dirk Bauermann.
Pero hasta ahora los Juegos Olímpicos le habían sido esquivos al fenómeno de Würzburg, ya que la última participación de los germanos se remonta a Barcelona-1992, época del 'Dream Team' original, aquel que tenía en sus filas a algunos de los más grandes jugadores de básquetbol de todos los tiempos, como Michael Jordan -el mejor sin discusión- Earvin 'Magic' Johnson y Larry Bird.
Nowitzki tenía entonces catorce años de edad y miraba los partidos por televisión. Un sueño se iniciaba: "un día quiero estar ahí", se juramentó.
Dieciséis años después, lo hizo realidad, tras conseguir con Alemania el billete a Pekín-2008 en el preolímpico disputado en Atenas el mes pasado, junto a Grecia y Croacia, en un torneo en el que quedaron por equiposs como Brasil, Canadá e Italia, el vicecampeón olímpico.
A su llegada a Pekín, fue recibido como una estrella de rock por los chinos, que aman la NBA.
"Todas las niñas querían fotografiarse con él, tener su autógrafo", señaló Michael Vesper, el jefe de la delegación alemana.
En la Villa Olímpica, Nowitzki se siente en el paraíso: "Es aún mejor de lo que me había imaginado. Diez mil deportistas juntos, es simplemente extraordinario".
"Estuve cinco horas mirando simplemente a quien entraba y quien salía de la Villa", cuenta el alemán, en una actitud que contrasta con la de sus colegas de la NBA, que prefieren en su mayoría los hoteles cinco estrellas.
"Hemos optado por Dirk porque encarna como tal vez ningún otro atleta el espíritu olímpico. Desde hace años, participar en los Juegos es un sueño para él y su sueño ahora va a cumplirse", explicó Michael Vesper.
Terra/AFP




