Stuczynski no pudo "golpear un culo ruso" en pértiga
19/8/2008 - 02:59(GMT)José Antonio Diego Pekín, 19 ago (EFE)- La estadounidense Jennifer Stuczynski consiguió sólo a medias su objetivo en la final de pértiga: ganó una medalla olímpica, la de plata, pero no pudo "golpear el culo de una rusa", como había dicho la víspera en alusión a Yelena Isinbáyeva.
La atleta de Volvogrado revalidó su título olímpico pero además puso todo su cuerpo a tanta altura del suelo (5,05 metros), que la lenguaraz Stuczynski hubiera necesitado una grúa para llevar a cabo su propósito agresor.
La estadounidense tuvo que resignarse a contemplar desde el banquillo cómo Isinbáyeva, sola en el solemne escenario del estadio Nacional de Pekín, con el resto del programa atlético agotado, batía en su tercer intento su récord mundial número 24.
"Mi objetivo es hacer daño y golpear algún culo ruso", había dicho Stuczynski. El comentario llegó a oídos de Isinbáyeva, que entiende perfectamente el inglés. "No soy sorda. Me ha indignado lo que ha dicho", comentó la zarina de la pértiga.
La competición puso a cada una en su sitio. La norteamericana se quedó en 4,80 mientras la rusa, que empezó en 4,70, cuando siete finalistas ya habían terminado, continuó en competición hasta concentrar la atención de los 91.000 espectadores que abarrotaban, como todos los días, el majestuoso estadio Nacional de Pekín.
Stuczynski no se arrugó pese a su derrota: "Ella (por Isinbáyeva) tiene más experiencia. Ya había estado en otros Juegos y en otros Mundiales. Lleva saltando diez años más que yo. Es solo cuestión de tiempo", amenazó.
Isinbáyeva, por el contrario había logrado todos sus objetivos:
la victoria, el récord mundial y cerrar la boca a su adversaria.
"Quería demostrar quién es la mejor en los Juegos Olímpicos. Ella (por Stuczynski) debe respetarme y saber cuál es su puesto. Ahora ya lo sabe".
Después de conseguir su segunda medalla de oro olímpica, la rusa prefirió no dar demasiada cancha verbal a su oponente. "Me indignó que hablara así de mí, pero no quiero hablar más del asunto. Lo que quería era hablar en la pista".
Isinbáyeva no se arredró por los comentarios de la norteamericana, ni se arrugó tampoco ante el listón situado a 5,05 metros. "En algunos estadios, 4,5 metros parecen seis, pero no en este", explicó. EFE jad/sab
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