Roy Jones Jr. sólo habla del cambio. Y es que el ex mejor boxeador libra por libra del mundo es uno que ha cambiado bastante. Ahora es más accesible y sonríe, en vez de refunfuñar.
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Su legado en el boxeo no tiene discusión, pero Jones considera su combate por el cetro semipesado contra el galés el sábado en el Madison Square Garden como una oportunidad para demostrar que sigue vigente a sus 39 años, tres después que una serie de derrotas parecían que lo tenían acabado.
"Yo soy quien dio por acabado a Roy", dijo Calzaghe. "Pero regresó y ganó tres combates importantes ... Tiene ambición y no hay que descartarlo".
No es fanfarronería lo que hace que Jones (52-4, 38 nocauts) creea que pueda darle pelea a Calzaghe, el invicto que renunció a sus cetros supermedianos a comienzos de este año para derrotar a Bernard Hopkins en su debut en Estados Unidos.
Jones intenta recuperar el tiempo perdido por una pelea que debió disputarse hace varios años.
El único púgil en vida que ha ganado las coronas de los medianos a los pesados, Jones muy bien pudo haber colgado los guantes tras su segunda derrota ante Antonio Tarver en octubre del 2005. Se le vio lento y desinteresado, al acusar el esfuerzo de haber perdido mucho peso para pelear como semipesado.
En cambio, el ocho veces campeón mundial en cuatro divisiones empezó de cerro, con peleas en Boise y Biloxi, en vez de las mecas de Las Vegas y Nueva York.
Tras un par de fáciles decisiones, Jones le ganó al puertorriqueño Félix Trinidad, en pleno declive, en el Garden el pasado enero. Jones dio un recital durante 12 asaltos, en su mejor forma en mucho tiempo, para ganarse el derecho de desafiar a Calzaghe.
"No estoy haciendo nada por mi legado. Mi legado está revestido en cemento. Ahí está. Lo único que puedo hacer es hacerlo más fuerte con esta sorpresa", afirmó.
Terra Deportes/AP




