Montoya, un "primíparo" en la final de la Libertadores
El técnico del Once Caldas de Manizales, Luis Fernando Montoya, respira humildad por donde se le mire. Su forma de ser y su acento "paisa" (como se conoce a los nacidos en Antioquia, cuya capital es Medellín) lo muestran como un hombre tranquilo, que sabe recibir los triunfos con mesura. ![]() Montoya |
Tan sólo su sonrisa de niño y sus ojos brillantes delatan la alegría de su interior, porque como él mismo se ha catalogado, es un "primíparo" (novato) en el fútbol profesional, en el que lleva tan sólo 2 años y medio, y sobre todo en la Copa Libertadores.
Montoya debutó como técnico profesional al frente de Atlético Nacional en 2002, año en que dejó subcampeón al equipo verde en el Torneo Apertura, pero las cosas no salieron como él esperaba, y después de un tiempo, en medio de hechos "extraños", debió salir de Medellín.
"Yo me acuerdo que escuché una conversación en la que un técnico le dice a un dirigente del Atlético Nacional que había que buscar unos terrenos para hacer una sede para el club, y que el técnico del equipo no podía ser Luis Fernando Montoya, y seguidamente también le decía que éste debía ser Javier Alvarez. Eso fue algo muy duro porque nunca esperé encontrar esas respuestas de esas personas", comentó en aquel momento Montoya.
Pero la vida le devolvió, con creces, el rédito de aquellas tristezas vividas con Nacional y, tras seis meses sin empleo, es llamado al Once Caldas de Manizales para dirigir el equipo a principios de 2003.
Y fue a mitad de ese año cuando salió campeón con su nuevo equipo, que conquistó su segunda "estrella" local, después de 53 años de sequía.
"Sí, fue maravilloso, porque en Manizales encontré la alegría que no encontré en Antioquia", dijo.
"Es como si me hubiera sacado una espina. De Nacional me sacaron sin muchas explicaciones y tenía que demostrarles que estaban equivocados. Uno en esto nunca se cansa de demostrar su capacidad. Esto no es una revancha sino un orgullo personal porque yo tenía que mostrar que era competente", señaló.
Y no se cansa de confirmarlo, porque sin lugar a dudas, Manizales y el departamento de Caldas entero viven un sueño continuo del que no quieren despertar, gracias a un gran técnico como Luis Fernando Montoya, que ha hecho "grande" internacionalmente al equipo local.
En su inicios en el fútbol, Montoya trabajó con las selecciones de Antioquia en todas sus categorías y también fue técnico de la selección juvenil de Colombia. Trabajó como asistente técnico en el Atlético Bucaramanga, del que pasó a Nacional y por último al Once Caldas, donde, según sus palabras, se siente feliz.
Con sus 45 años -nació en Medellín el 2 de mayo de 1957-, Montoya espera seguir cosechando triunfos, "pero, eso sí, paso a paso para seguir aprendiendo", dice este hombre casado y con un hijo, Juan Fernando, del que se siente muy orgulloso y al que dedicó la clasificación de Caldas a la final de la Libertadores.
Fuente: EFE




