Once jugaron y cuarenta millones celebraron
Fueron "once" los que jugaron, pero cuarenta millones de colombianos los que celebraron a rabiar el título de la Copa Libertadores de América, después de que el Caldas se impuso al Boca Juniors argentino en la tanda de penaltis. ![]() Seguidores del Once Caldas celebraron el campeonato de la Libertadores. Fuente: Reuters |
La celebración del título comenzó en serio cuando Franco Cangele, que se jugó un partidazo, erró el cuarto disparo de Boca Juniors -los pentacampeones no lograron anotar uno solo de los cuatro lanzamientos efectuados-, con lo que el trofeo fue a parar a manos del Once Caldas.
Henao, el gran héroe de la noche, fue el epicentro del temblor que sacudió los cimientos del estadio Palogrande ante el grito de "campeón, Caldas campeón".
Como por arte de magia, Chipre, El Cable, la Plaza de Bolívar, los principales puntos de encuentro de Manizales, se vieron invadidos de gentes que, vestidas con la casaca del nuevo campeón, daban rienda suelta a su alegría.
Juegos pirotécnicos, música, cánticos y abrazos, se dejaron ver y sentir no sólo en Manizales, sino en buena parte de Colombia que, ante la imposibilidad de presenciar, "en vivo y en directo" el encuentro entre Caldas y Boca Juniors, se agolparon ante los televisores para no perderse detalle.
Mientras la gente de Manizales y, en general de Colombia, comenzó una fiesta que no se sabe cuándo terminará, el capitán del Once Caldas, Samuel Vanegas, orgullosamente enarbolaba la Copa, ésa que sólo se de da a los campeones.
No fueron pocos los que en vez de gritar campeones, campeones, se postraron de rodillas para, en silencio, con las manos entrelazadas, darle gracias al Creador por el título de su "once".
"Es que es como un sueño, todavía no lo puedo creer", repetía Rodríguez, un policía que, con los ojos nublados por las lágrimas, no descuidaba la puerta que tenía a su cargo.
Por su lado, los pocos argentinos que acompañaron al Boca Juniors, salieron con la frente en alto, pues entendieron que esta vez la suerte no los acompañó y por eso esta vez les tocó ver que otros dieran la vuelta olímpica.
Además de los aficionados comunes, los políticos aprovecharon para darse un "baño de popularidad" y por un momento se olvidaron de los problemas de sus ciudades y se dejaron envolver por la pasión del fútbol.
El alcalde mayor de Bogotá, Luis Eduardo Garzón, que estuvo en un palco de invitados especiales, dijo que el título del Once Caldas era "extensivo" a toda Colombia, pues al fin y al cabo todos "le hicimos fuerza".
Fuente: EFE




