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Durante su brillante carrera en la Fórmula Uno, que se inició en 1984, el pilot brasileño Ayrton Senna ganó un 25% de las competencias en que participó, una marca realmente envidiable. Pero aun mejor fue el porcentaje de pole positions que obtuvo, 40% del tiempo arrancó en esta posición privilegidada. Indiscutiblemente Senna, se perfilaba para ser el gran rey del automovilismo internacional, hasta que ocurrió ese trágico accidente que terminó con su vida en 1994.
Senna siempre estuvo determinado a convertirse en piloto de Fórmula Uno. Era tan persistente su meta, que su padre, con mucho orgullo por su dedicación, le obsequió un auto kart. A la edad de ocho años su padre le llevaba a la pista de Interlagos, que se convirtió en un lugar muy especial para el brasileño, donde practicó con mucha intensidad.
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AP
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En 1984 Senna hizo su ingreso a la Fórmula Uno, con el equipo Toleman, llamando desde sus inicios, la atención de la afición, con dos apariciones en el podio en su primera temporada. Un año más tarde cambió de escudería para integrar a Lotus, con la cual ganó su primera carrera, en el circuito de Estoril. Más tarde ganó en Spa y culminó cuarto en la temporada.
En 1989 perdió el título con Alain Prost, pero retomó la corona en 1990 y 91, ganando 12 competencias, cuatro de ellas de forma consecutiva.
En 1994, el piloto brasileño se unió a la escudería Williams Renault, y aunque no logró puntos en las dos primeras carreras de la temporada, Senna se perfilaba como seguro ganador al final de la misma, hasta que llegó ese día fatal en que chocó contra el muro de contención en Tamburello que le costó la vida.
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