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Con su más viejo estilo Beatle, Paul formó parte del evento previo del XXXVI Super Bowl, en el que cantó la letra que compuso en memoria de las víctimas de los atentados del 11 de septiembre en el Pentágono y las Torres Gemelas.
"Lucharemos por vivir en libertad", decía McCartney acompañado de guitarra acústica y de miles de oídos que lo seguían celosos, y de los aplausos que pidió: "aplaudan por la libertad".
Detrás suyo, como escenario, mientras transcurría "Freedom", desplegaban una manta amarilla que representaba Nueva York, con sus Torres Gemelas y su Estatua de la Libertad.
La manta ondeaba y la Estatua se movía con cadencioso vaivén con el que parecía seguir también a McCartney.
El músico inglés cautivó a los 70.000 aficionados que vinieron a presenciar el partido entre los Carneros de San Luis y los Patriotas de Nueva Inglaterra. McCartney lo logró nuevamente.
Minutos más tarde, sólo los suficientes para cambiar escenario, subió Mariah Carey para interpretar el himno nacional.
La Carey parecía despreocupada pese a que la discográfica con la que trabajaba le acaba de rescindir un contrato de 100 millones de dólares, y sólo hizo lo que debía hacer: captar el sentido patriótico para después darle paso al partido de Super Bowl.
En el evento se presentaron Barry Manilow, Yolanda Adams, James Ingram, Wynonna, Patti La Belle, Mary J. Biggle y Marc Anthony, cuya participación fue decorada con decenas de estatuas de la libertad, blancas, rojas y azules, y un desfile que representó a los bomberos, enfermeras, servicios de rescate del 11 de septiembre, quienes también dieron motivo a la canción del ex Beatle. "Freedom" cerró el círculo del evento. Por eso McCartney lo logró nuevamente
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