Todo fue 'Super' hasta el último segundo con el triunfo de los Patriots

Brady celebra la victoria
Reuters
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La fiesta deportiva y patriótica que se vivió en New Orleans con la disputa de la 36 edición de la gran final de la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL) tuvo todo "Super" hasta el último segundo del partido que proclamó campeones a los Patriots de New England.
El partido disputado en el estadio cubierto del Superdome generó
un final único en la historia del Super Bowl cuando con sólo siete segundos el pateador Adam Vinatieri consiguió un gol de campo de 48 yardas que dejaba a los Patriotas como los nuevos campeones.
El joven mariscal Tom Brady completó su sueño y una supercampaña al ver cómo de comenzar siendo reserva, una lesión del titular Drew Bledsoe, le permitió la oportunidad de jugar y llevar a los Patriots a ser campeones de liga y ser nombrado como el Jugador Más
Valioso (MVP) del partido.
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La victoria sorpresa de los Patriots, que conseguían el primer
título de su historia después de haber disputado la gran final en
tres oportunidades, también provocó que el mundo de las apuestas legales e ilegales, que son las más importantes, generasen ganancias multimillonarias.
Los expertos en los Casinos de Las Vegas (Nevada) y Atlantic City (Nueva Jersey) calcularon que los estadounidenses se gastaron 50 millones de dólares en apuestas legales para el Super Bowl y 4.000 millones de dólares se movieron dentro del mundo de las ilegales.
La ciudad de Nueva Orleans volvió a ser el escenario ideal para
que durante una semana, mientras se preparaba el gran espectáculo deportivo y patriótico del Super Bowl, se convirtiese en una "súper" fiesta continua con celebraciones que dejó unos ingresos de 300 millones de dólares.
El trabajo que tuvo que realizar la policía local y la división
especializada encargada del crimen y la corrupción en el área de la famosa calle de Bourbon Street se triplicó.
Pero si hubo algo que batió todas marcas fueron los aspectos de
la seguridad y los simbolismos de patriotismo que antecedieron y
acompañaron a la celebración del partido.
Nunca jamás en la historia de un Super Bowl se había hecho un
despliegue de seguridad como el que se estableció en toda el área donde se encontraba el Superdome, que fue declarado como "Zona de Seguridad Nacional".
El resultado fue que los 70.000 espectadores que llenaron el
estadio cubierto tuvieron que hacer largas colas y esperar más de tres horas antes que pudiesen pasar los distintos controles y
detectores de metales, que eran la antesala para llegar al asiento
por el que habían pagado, algunos un "súper" valor de hasta más de 10.000 dólares en la reventa.
Los directivos de la NFL, artistas y personas que actuaron en
todo el espectáculo del medio tiempo, periodistas, jugadores y
entrenadores, antes de poder cumplir con su misión dentro del Super Bowl tuvieron que sufrir como el resto de los aficionados las estrictas medidas de seguridad.
Un pequeño ejército de más de 5.000 agentes de la ley, apoyados por tropas de la Guardia Nacional, patrullaban todas y cada una de las calles cercanas al perímetro del Superdome, que también tuvo el espacio aéreo cerrado al tráfico de los aviones comerciales.
Si todo se estableció bajo el lema del "súper" control, el
espectáculo artístico y patriótico que los organizadores
convirtieron la apertura y el descanso del partido tuvo las mismas coordinadas con la presencia del grupo musical U2, Paul McCartney y Mariah Carey, entre otros, que recordaron a las víctimas de los atentados terroristas del pasado 11 de septiembre.
Lo único que le faltó al espectáculo fue la asistencia del
presidente George W. Bush, pero los organizadores la compensaron con la de su padre, George Bush, que junto al ex mariscal y estrella de los Dallas Cowboys, Roger Staubach, fueron los encargados de lanzar la moneda al aire para decidir que equipo comenzaba con la posesión del balón. |
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