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A pesar de las fuertes medidas de seguridad, la ciudad vivió con normalidad los días previos al evento. No disminuyeron las tumultuosas concentraciones en el corazón del Barrio Francés, ni tampoco el espectáculo callejero nocturno que se vive en las vísperas del Carnaval (se celebra el día 12) en la calle Bourbon.
Ya dentro del estadio las "barras y estrellas" y los colores blanco, azul y rojo de la bandera estadounidense monopolizaron el ambiente, un ambiente formado por unos espectadores entregados al espectáculo, pero también muy sensibilizados por los hechos terroristas del pasado 11 de septiembre.
Antes de entrar en el Superdome, todos los asistentes, más de 70.000, debieron superar diferentes anillos de seguridad y dos controles. Ya se habían realizado recomendaciones sobre la necesidad de que los espectadores no llevaran teléfonos móviles ni prismáticos, porque la revisión de todos estos aparatos retrasaría los registros.
En el espectáculo anterior al partido, la estrella fue Paul McCartney. En el mismo tono que presidió el preámbulo, el ex-Beatle interpretó "Freedom", una canción que estrenó el 13 de septiembre, que habla sobre el derecho a vivir en libertad.
Los focos tricolores crearon el clima necesario para calentar el ambiente, poco antes de que Mariah Carey entonara el himno estadounidense en medio de un sepulcral silencio, sólo interrumpido al final por gritos de "USA, USA, USA..." del enardecido público.
Los encargados de diseñar el espectáculo del intermedio tocaron la fibra de los asistentes. La actuación fue de la banda musical U2, quien se situó en un escenario en forma de corazón, y justo detrás se instaló una enorme pancarta en la que aparecieron todos los nombres de los fallecidos en los atentados terroristas del 11 de septiembre.
Los nombres de todos los que murieron en los diferentes vuelos de American Airlines o de aquellos que se encontraban en el World Trade Center, en la zona anexa o en el Pentágono, se proyectaron hacia las gradas mientras sonaban los acordes de U2, un grupo que este año ha sido galardonado con diez premios Grammy, tres de ellos por su álbum "All that you can leave behind".
El espectáculo fue televisado en directo para Estados Unidos por la Cadena FOX y seguramente será el programa más visto del año en este país, ya que se espera una audiencia de 130 millones de televidentes en Estados Unidos, así como más de 800 millones en todo el planeta.
Al final para la que la fiesta fuera completa sólo faltaba la victoria de los Patriots, los Patriotas de Nueva Inglaterra, y eso es lo que ocurrió, porque el equipo de Bill Bellicick se contagió del patriotismo que se vivía en el Superdome de Nueva Orleans y dio la campanada.
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