Orishas
Foto: Universal
Siempre en la historia Cuba ha estado ligada musicalmente a la sabrosura del son, de la huaracha, del guaguancó y de tanta otra belleza sonora que quiebra las caderas y lleva a la gente hasta el sublime delirio del baile y del romance caliente del Caribe.
Pero hay una generación de cubanos que primero en los barrios de la isla y después en el exilio se han dado a la tarea de unir negritudes; la propia nacida en el Caribe que revienta entre ron y trópico, y la surgida en los ghettos americanos en la cadencia del rap y el hip hop.Podemos citar dentro de este contingente rítmico a los más conocidos: Nilo MC, Habana Abierta, y a una de las agrupaciones más pegadoras y movidas de los últimos tiempos en la escena mundial: Orishas.
La punta de la danza
Una noche cuando Roldán G. Rivero cantaba sus canciones en un cabaret
cubano se le acercó un sujeto francés para decirle que le gustaba su estilo
y que lo invitaba para presentarse en un antro Parisino de manera
profesional.
Así que partió de la Isla en el 95 con un contrato de trabajo en la mano y la enorme esperanza de que lo suyo tuviera eco al otro lado del mar. Nunca se imaginó que tres años después le pegaría al premio mayor de la suerte, editando un disco como líder de la agrupación Orixas. Pero la cosa no fue tan fácil porque primero en La Ciudad Luz cantó con un grupo llamado Sabor a Son, que según él "era una mezcla bizarra entre uruguayos, argentinos, colombianos y caribeños que intentaban cuajar un menú bailable". Luego conoció a su paisano Liván que era discjockey y en el 97 se topó con otros dos isleños recién desempacados; Yotuel y Ruzzo.
De tal forma a Liván le vino la idea de mezclar sus secuencias pregrabadas con la lírica del son que cantaba Roldán, y con el discurso rapero y hip hopero de los otros 2. Y así fue como Orixas nació en la Tierra de Zidane.
Tienen son y también rap y hip
Después de calentar la escena durante un rato y encajar su venenosa mezcla
en los clubes, el cuarteto sacó A Lo Cubano (Universal / 2000) producido
por Niko para La Chapelle en París, un disco que les abrió plaza
proyectando su innovadora fusión de cadencias que fusionan la tradición
bailable antillana con los latidos vocales de la urbe, con letras rabiosas,
nostálgicas y punzantes.
Ellos han sido los primeros en hacer sonar internacionalmente su personal estilo aunque en Cuba existen más de 250 grupos raperos que cultivan la mezcla pero que no tienen ninguna posibilidad de ser editados al no contar con los medios necesarios para hacerlo, y mucho menos con el apoyo para poder salir al extranjero, enseñar su trabajo y probar suerte.
En Orixas mientras uno lleva la parte melódica, los otros rapean, el fraseo se tutea con los instrumentos y se deja seducir por el ritmo contagiando a cualquiera.
Emigrante, su segundo disco
Con la intención de no repetir lo hecho en su grabación anterior, el
cuarteto se dio a la tarea de sacarle brillo a la inspiración componiendo
25 temas de los cuales 15 fueron seleccionados para formar parte de
Emigrante (Universal / 2002). Volvieron a Trabajar con Niko (Miko) como
productor general pero también probaron con gente como el DJ Mig One, el
rapero francés Passi y un sonero colombiano llamado Yuri Buenaventura en
algunos temas para darles realce y mayor color.
De tal forma su hip hop montuno se diversifica y aparece tanto en Europa como en América para fortuna de los que buscan sonoridades frescas y bamboleos candentes. Orishas suena más negro que nunca.
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