"Me hace mucha ilusión este momento. He tenido muchos momentos preciosos en mi vida pero nunca había pensado dejar algo para que me recuerden", declaró la primera bailarina durante la ceremonia, según Europa Press.
El contenido del legado, depositado en la caja de seguridad número 1.029, es secreto. Sin embargo, Alonso reconoció que se trata de algo muy especial que "ha significado mucho en mi vida".
Por deseo de la coreógrafa la caja se abrirá en el año 2028.
"Pongo 20 años por algo muy pícaro", explicó, según la misma agencia. "Como voy a vivir 200 años, espero que ustedes vivan conmigo 20 más".
Adelantó que pese a sus problemas de la vista su legado incluye un pergamino que "con mucho esfuerzo" escribió ella misma, y en el que "expreso lo que siento y lo que ha significado en mi vida lo que dejo".
Una vez cerrada la caja, la directora del Instituto Cervantes, Carmen Caffarel, le entregó a Alonso una llave simbólica y un certificado acreditativo como recordatorio de la cesión, con la que el instituto homenajea su trayectoria profesional.
La bailarina firmó por último el Libro de Honor del Cervantes.
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