28/11/2006 - 19:06(GMT)
Guillermo Arriaga escribe con frecuencia sobre la muerte y colecciona calaveras de todo tipo porque desde que una infección se le alojó en el corazón y estuvo a punto de arrebatarle la vida, ahora la valora más que nunca."A partir de entonces escribo", dijo el lunes durante la presentación de su libro "El búfalo de la noche" en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.
También a partir de ese momento empezó a pensar que sus manos algún día se convertirían en cadáver, por lo que decidió hacer algo con ellas. "Más me vale dejar alguna obra antes", dijo.
"Yo escribo todos los días, sin parar, y con eso quiero decir que escribo el 24 de diciembre y el 1 de enero", agregó.
A su juicio, la gente se ha olvidado de la muerte y, por lo tanto, de celebrar la vida.
Y aunque Arriaga escribió "El búfalo de la noche" ya hace algunos años y acaba de rodarse una película basada en su historia, el escritor instó al público a leer la obra antes de ver la cinta, cuyo estreno está programado para el 2007.
Diego Luna, protagonista del largometraje, leyó el lunes para el público algunos extractos de la novela y dijo que "enloqueció" tras su primer contacto con ella.
Pero el libro además le provocó "miedo", así como un viaje de la angustia a la calma, a las "erecciones", agregó el actor.
Señaló que se identificó con la historia porque "a veces piensas que la cabeza un día te va a jugar una trampa... y vas a ver búfalos" y cosas extrañas en el techo.
Luna anticipó que serán muchos los que "queden helados" al concluir su lectura.
Xavier Velasco, compañero de andanzas de Arriaga y también escritor, describió la novela como "profundamente irritante... no te deja dormir... no hace concesiones", pero seduce.
Comparó la paradoja con el chico odioso de la clase al quien uno odia al tercer día, es su amigo al cuarto y no puede prescindir de su amistad al quinto.
"Vengo a presentar una novela que me contradice, me ofende y me fascina al mismo tiempo", señaló.
Arriaga, mejor conocido como el cerebro detrás de obras como "Amores perros", "21 gramos", "Los tres entierros de Melquíades" y "Babel", dijo que prefiere que le llamen escritor y no guionista porque detrás de cada película tiene que haberse narrado una buena historia para después materializarla en otro lenguaje.
Su libro "Un dulce olor a muerte" acaba de incluirse como parte del curso regular del segundo año de secundaria en las escuelas públicas del país.
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