Laura Bozzo
Foto: Azteca América
Laura Bozzo dijo que su arresto domiciliario en Perú fue muy duro, que desarrolló problemas alimenticios, estrés y adicción al ejercicio.
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La vida de Laura Bozzo
La Historia detrás... Laura Bozzo
La presentadora platicó en exclusiva los detalles al programa Ventaneando América.
Laura presentó en su programa a Sarahí, la hija ilegítima del entonces candidato a la presidencia del Perú, Alejandro Toledo y fue entonces cuando empezaron los problemas.
“¡Casi me matan!, empezaron a llegar llamadas telefónicas a mi casa, amenazas para mis hijas, amenazas para mi familia”, dijo la conductora.
La presentadora aseguró que, tras la victoria electoral de Toledo, el entonces Presidente de Perú le quiso "cobrar" por lo de la hija.
“Yo estaba por abordar, yo tenía mi pasaporte sellado y podía haber agarrado el avión, subir e irme. Pero como yo nunca he rehuido a la justicia, agarré y retrocedí, me pasé de regreso a emigración, teniendo el pasaporte sellado y me quedé aquí (Perú). Mi nacionalidad es italiana y yo tranquilamente no solamente pudiera haberme ido, sino que hubiera llamado a la embajada (Italiana) y haber pedido un asilo”.
“Cuando a mí me vienen con el secuestro y no se cuanto yo dije perfecto, pero a mi me llevan al estudio de televisión. No era una cuestión de grabar ni de contrato, si yo no trabajaba me moría”, explicó Bozzo.
Laura Bozzo sin miedo a la verdad Por primera ocasión Bozzo acepta que decidió arraigarse en el estudio ‘Monitor’, pese a contar con las comodidades de la casa de sus padres, sin pensar que ahí pasaría tres años y aclaró que su razón no fue por obsesión a la pantalla.
“Yo te juro que lo que menos se te ocurre cuando te están deteniendo con tu hija de 14 años, con ataque de pánico, llorando como loca son ese tipo de cosas. Yo dije a los ocho días salgo de ‘Monitor’, pero además fue una locura porque venían de Alemania, del mundo entero, porque era el primer caso en la historia de una conductora arraigada y arrestada en su set”.
Esa decisión le costó dormir en un colchón, ataques de pánico y una adicción al ejercicio para contrarrestar la anorexia que padeció “Tuve trastornos alimenticios, me comía una torta entera, comía compulsivamente, soy adicta a los dulces entonces empecé a engordar obviamente, llegué a pesar 65 kilos, mi peso general era 60 ó 61, la ropa no me quedaba, me sentí mal, entonces me volví tan adicta al ‘spinning’ que te juro que para mi el ejercicio es algo vital en mi vida; y de 65 bajé a 53 kilos”.
Pero lo más doloroso fue la separación de sus hijas y sus padres. ”Eso para mi me marcó de una manera espantosa porque mi hija me decía: “pero mamita si tú nunca has hecho nada malo”, vivían aterrorizadas”, finalizó.
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