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El tío Alberto

Sitio Oficial - El Tío Alberto
Personajes principales:
Héctor Bonilla (Tío Alberto) y Verónica Merchant (Marcela)

Año: 2000

Productores:
Rossana Arau y Luis Vélez

TV AZTECA

Alberto un hombre maduro, nunca ha conocido el amor de una mujer. Su familia sólo ha intentado buscar la manera de heredar, ya que él solo se ha dedicado ha hacer un gran imperio comercial. Alberto sólo tiene un consentido en su familia y es su sobrino Eduardo, el cual sólo busca ser el heredero mayor. Un día buscando la manera de heredar, le surge una idea estando con su amiga Marcela, una chica que está enamorada de él.

Marcela tiene una página en Internet donde mantiene conversaciones para corazones solitarios.

En un principio el muchacho se burló de tan peculiar forma de romance, pero de repente comprendió que se le abría una posibilidad, Eduardo se apareció en la casa del Tío Alberto con una computadora, para motivarlo a mantener una comunicación por este medio.

La curiosidad pudo más que la prudencia y en poco tiempo el Tío Alberto sintió la necesidad de conocer personalmente a Marcela. Para sorpresa de Eduardo, después de pasar por el salón de belleza y el modisto, Marcela salió transformada en otra persona.

Fernando estaba seguro de que Marcela sería suya después de la muerte de su Tío y él sería el heredero. Pero estaba equivocado. El miedo que sentía Alberto por su edad se fue disipando cuando la presencia de la joven le inyectó un segundo aire que no esperaba.

La familia, al enterarse del otoñal romance del Tío Alberto, puso el grito en el cielo y acusó a Marcela de ser una oportunista. Hasta que llegó la inevitable propuesta de matrimonio. Marcela no quería aceptar porque las diferencias de edades no hacían que sintiera esa pasión que era necesaria para una relación.

El Tío Alberto le respondió que su propuesta de matrimonio jamás había sido pensada en términos de contrato de contraprestación sexual, solo quería su compañía. Marcela terminó aceptando el peculiar trato y la fecha de la boda se fijó de inmediato.

Como Eduardo lo esperaba, al poco tiempo, y sin que Marcela lo supiera, el Tío Alberto cambió su testamento dejándole a ella todo lo que poseía. Pero las cosas se estaban complicando. La presencia de Marcela en la vida de Alberto le había inyectado una nueva dosis de vida y el Tío mágicamente había comenzado a rejuvenecer.

Para colmo de males, Eduardo comenzaba a ver a Marcela con otros ojos. Pero involuntariamente para Marcela, ahora dueña de su destino, era el momento de la venganza. Eduardo tuvo su última y más genial idea. Era necesario crear las circunstancias para que el Tío conociera los placeres de la carne en el cuerpo de su joven esposa. Para sorpresa de Eduardo, el encuentro fue todo un éxito.

El estado de Alberto ocasionó el descuido de sus negocios. Eduardo le hizo ver a su Tío la importancia de dejar en manos confiables el manejo de su empresa. Marcela se entera que estaba embarazada. Alberto recibió la noticia con frialdad y desde ese momento sus temores se multiplicaron.

Antes de pronunciar el sí definitivo, Marcela miró por última vez a Eduardo pero éste la hizo entender que allí acababan todos sus sueños. Después de un largo viaje de luna de miel, en donde jamás se consumó el matrimonio, la pareja se estableció en la mansión de Alberto y comenzó a vivir una agradable y divertida rutina.

Eduardo se encargó de echarle más leña al fuego especulando sobre el motivo y el responsable del embarazo. Eduardo llevó las cosas aún más lejos cuando, aprovechando el errático comportamiento de Alberto, puso en duda el estado mental de su pariente. Alberto no hizo nada para impedirlo. Marcela reaccionó e hizo lo posible por defender a su marido. Marcela se hizo cargo de los negocios del Alberto, por lo que surgió un ataque de la familia del Tío.

Marcela retiró a Eduardo de su cargo y asumió en propiedad el control de las empresas del Tío. Su sentido común y un refinado instinto para los negocios lograron enderezar el rumbo de las empresas. La situación de la familia del Tío Alberto era crítica. Eduardo estaba tocando fondo y la desesperación lo llevó a la cárcel. Enterada del asunto Marcela logró salvarlo, sin que Eduardo se enterará. Acudió a las oficinas de Marcela y humillándose pidió de nuevo trabajo.

Eduardo aprovechó una de las misteriosas desapariciones del Tío Alberto, logró entrar a la mansión y meterse al cuarto de Marcela, para su desgracia la encontró con la más sugestiva pijama. Eduardo engañándola intenta violarla, Marcela se defiende y llaman a la policía. Al día siguiente Eduardo fue despedido de la empresa.

El Tío Alberto comenzaba a comprender su error. Marcela, estupefacta recibió la noticia que Alberto había decidido dejarla en libertad, le pedía perdón y la dejaba como única dueña de todo su imperio, pidiéndole que viviera el amor que estaba tocando a su puerta, amor que según Alberto era el que se merecía.

Durante semanas Marcela buscó desesperadamente al Tío Alberto pero no pudo encontrarlo. Cuando todo parecía perdido, un misterioso mensaje en el Internet le devolvió las esperanzas. Su anónimo corresponsal le daba pistas muy precisas sobre el paradero del Tío Alberto. Sin pensarlo dos veces, y a pesar de su estado fue a buscarlo. El Tío Alberto dedicó el resto de sus días a buscar el perdón de la muchacha por todo el mal que le había causado.

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